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La mujer del ex futbolista habla de su crisis matrimonial debido a los celos

Mitzi Bustos, la esposa de Huaiquipán: "Ahora estoy sola y debo levantarme por mis hijos"

Rene Valenzuela


Sin muchos nervios, Mitzi Bustos (42) la esposa del ex futbolista Francisco Huaiquipán (37) se sienta a conversar. El living de su casa, en San Joaquín, está llena de materiales de contrucción. Hace más de un mes partió una ampliación del segundo piso, porque necesitaba más piezas. Vive con sus tres hijos y una nieta: Yaritza (21) y su hija Florencia (3), Gerardo (18) y Francisco (17). Dos de ellos y la pequeña Florencia andan dando vueltas por la casa, pero Huaiquipán no se ve por ninguna parte.

La mujer se saca sus lentes de sol y mira a los ojos. “Llevo ocho meses separada”, confiesa sobre su matrimonio con Francisco. Este es su segundo quiebre. El primero fue el 2013, pero esta vez ella ha sido más drástica.

A continuación, Mitzy confiesa sus crisis y explica por qué decidió entrar al reality de Mega “¿Volverías con tu ex?” junto al hombre con el que ha compartido 19 años.

“El 2013 me separé por cinco meses, entre agosto y diciembre. Volvimos antes de las fiestas de fin de año”, recuerda Mitzi. En mayo del año pasado, ella volvió a tomar la decisión de terminar y él dejó la casa.

Para Mitzi, los problemas en la relación comenzaron cuando ella se hizo cargo de “Huaqui-pan”, el minimarket que ambos pusieron en 2013, en el paradero 33 de Vicuña Mackenna, en Puente Alto. Ella ahí limpia, repone, lamina quesos y cecinas, hasta ayuda a hacer pan y a cocinar, además está pendiente del stock de abarrotes.

“No es que me esté excusando, pero me dediqué demasiado a trabajar. El local fue una inversión alta y había que estar allí. Comencé a dejar mi casa de lado, a delegar mucho en la señora que me ayudaba con las cosas del hogar. Llego tarde todos los días, tipo 11 de la noche”, describe sobre las razones del quiebre.

-Suena a un mea culpa.

-No lo es. Todo pasa por algo. Nunca me arrepiento de lo que he hecho, ni devolvería el tiempo atrás. Aprendo de lo que está pasando.

-¿Por qué se separaron dos veces?

-En un comienzo él iba harto a la panadería, pero después comenzó con otros trabajos y eventos, así que me delegó todo el negocio. Como no nos veíamos en todo el día, él comenzó con sus inseguridades y celos, y no me gusta que anden desconfiando de mí. Si alguien lo hace, jode conmigo.

-¿Cómo manifestaba sus celos?

-Me preguntaba “¿en cuánto rato más vas a estar en la casa?, ¿dónde vienes?, ¿por qué llegas tan tarde?” También me revisaba el celular. Eso es que te quieren controlar, y después de trabajar todo el día lo único que quieres es llegar a la casa a descansar, no a discutir. Con él eran puras discusiones.

-A pesar del fuerte carácter que se le conoce a Huaiquipán, y que ha mostrado en los realities (“Mundos opuestos” y “Amazonas”), él siempre cuando se refiere a ti suaviza su voz.

-Siempre ha sido un gatito conmigo, porque también tengo mi carácter. Soy la única persona que lo controla cuando le vienen sus arrebatos. No me gustan las faltas de respeto, pero él me ha preguntado si existe otra persona en mi vida y yo solo atino a responder “¿cómo me preguntas eso?”

-¿Por qué se inseguriza?

-Es que antes pasábamos todo el día juntos. A pesar de nuestras pegas o de sus entrenamientos cuando era futbolista, siempre fuimos derecho para la casa. Con el negocio es estar todo el día ahí, desde las ocho de la mañana a las diez de la noche.

-Cuando se separan, él se va de la casa.

-Huaiqui tiene un departamento en Santiago Centro. Él nunca deja de ir a la casa, está todos los días a las seis de la mañana afuera esperando que los chiquillos estén listos para ir a dejarlos a la universidad, colegios y entrenamientos. Después los va a recoger, y si no estoy yo, almuerza con ellos. Si estoy en la casa, él no puede entrar.

-¿Por qué?

-No tenemos contacto, no nos hablamos ni llamamos. Cuando me separé por segunda vez cambié el número de teléfono.

-¿Siempre tan drástica?

-La primera vez que nos separamos él iba a la casa y tomábamos té, después se quedaba a almorzar y tomar once. En la primera separación me dijo que iba a cambiar, y después de tres meses volvió a lo mismo. Las palabras se las lleva el viento y una quiere ver hechos.

-¿Ahora no ha intentado buscarte?

-Pasamos la Navidad en la casa de mis papás, porque ellos notaron que mis hijos estaban bajoneados por esto, y lo invitaron porque lo quieren como si fuera un hijo. Ahí compartimos un rato y después me fui a acostar, porque trabajé el 25. Lo mismo para Año Nuevo. Cuando nos vemos me intenta hablar y yo no le digo nada.

-Y tú, ¿cómo lo has pasado?

-Ha sido muy difícil. Anduve mucho tiempo triste, porque él era mi partner, el que me apañaba, si tenía un dolor me hacía un masaje y me llevaba desayuno a la cama. Ahora estoy sola y debo levantarme por mis hijos.

-¿Y cómo estáél?

-Los niños me dicen que está triste y me piden que arregle la situación. Les digo que esto no tiene nada que ver con ellos. Jamás voy a prohibirle estar con sus hijos.

-¿Con quién te desahogas, Mitzi?

-Con mi hermana menor, Viviana, somos muy unidas. Vive cerca del local en Puente Alto, así que con ella me junto a tomar un cafecito y llorar las penas. Después una se lava la cara y llega a la casa. Yo soy la mujer fuerte en cuanto a que no quiero que me vean derrotada.

-¿Se te pasó por la cabeza que sería un quiebre definitivo?

-Sí, estuve complicada porque mi pareja que me ayuda, me sostiene y me acurruca cuando tengo pena, no está. Solo las cuatro paredes de tu pieza saben lo qué te pasa, porque intento no darles problemas a mis hijos.

-¿Has pensado en el divorcio?

-Nunca. A lo mejor esto es temporal, porque una piensa que las cosas se pueden arreglar. Nunca me he figurado con otra pareja.

-Sigues enamorada.

-Si no lo estuviera ya habría mirado para el lado. Con Huaiqui ha sido una relación de muchos años bonitos y no puedo olvidarlo de un día para otro. Él es un excelente padre y abuelo, reconoció a mi hija mayor y la hizo su hija también. Se disfraza, se pinta, con él no se pasan penas. Su único defecto son los celos e inseguridades.

Juntarse en la TV

“Me habían buscado de la tele y no me llamaba la atención, pero ahora estoy en otra etapa”, explica Mitzi. Cuando la pillaron de Mega para encerrarse en un reality de ex parejas, junto a Francisco, ella se negó, pero después de hablar con sus hijos, aceptó. “Es una exposición fuerte, pero mis hijos lo vieron como una opción para que yo volviera con su papá. Mis papás van a cumplir 44 años de matrimonio con altos y bajos, yo tengo ese ejemplo y los niños igual”.

-Pero, ¿por qué en un reality?

-Me lo tomé como una pega, una inversión para mis hijos. La plata no me la voy a gastar en otra cosa que no sean universidades. Quiero que mis hijos tengan educación y seguridad para desenvolverse solos.

Mitzi explica que con Huaiquipán vieron llegar el momento cuando tendrían que pagar por la educación superior de los tres al mismo tiempo. “Yaritza está en cuarto año de tecnología médica, Gerardo salió recién del colegio y entrará a estudiar ingeniería. Francisco pasó a cuarto medio, está en la selección juvenil de Santiago Morning, y ya le dijimos con su papá que debe tener una profesión, porque el fútbol es una carrera corta y donde solo algunos tienen suerte”, argumenta.

“Además, esto será una prueba de fuego para ver qué tanto ha cambiado. Ver si se pone celoso si me ve hablando con otras personas, me llama la atención ver sus reacciones. No hubiera aceptado si él no lo hacía”, confiesa.

El año 2002, al término de un partido de fútbol un reportero de ESPN le preguntó a Huaiquipán “¿Cómo está su pierna?”, por una reciente lesión. “Bien, en la casa cuidando a mis hijos”, respondió en serio él, aludiendo a Mitzi. Desde ahí la extremidad es el apodo con que la ubican.

“No me complica para nada que me digan La pierna o La pierna de Chile. Es un chiste, muchas veces él iba manejando y le preguntaban por la pierna y contesta que iba al lado suyo. Yo me reía y saludaba. Hasta el día de hoy en el local me preguntan “¿usted es la pierna de Huaiquipán?”, dice.

“Él nunca deja de ir a la casa, está todos los días a las seis de la mañana afuera esperando que los chiquillos estén listos para ir a dejarlos a la universidad, colegios y entrenamientos”.

“No me complica para nada que me digan La pierna de Chile. Es un chiste y hasta el día de hoy en el local me preguntan ¿usted es la pierna de Huaquipán?”.