C omo sinónimo de “grandeza”, “inigualable” y “único”, es lo que proponen en Brasil para que la palabra “Pelé” sea parte del diccionario, en homenaje a cómo se conoce en el mundo a Edson Arantes do Nascimento, el único futbolista que ganó tres mundiales. La idea viene de La Fundación Pelé, que lanzó una campaña con un sitio web para reunir apoyo para que la palabra Pelé sea parte del portugués como adjetivo (puede votar en este link https://bit.ly/43BbAXc).
La campaña El objetivo es que cuando alguien busque la palabra “Pelé” en el diccionario portugués, aparezca la siguiente definición: “Pelé. [adjetivo] 1. Más grande que todos los demás. 2. Referencia de magnitud. 3. Inigualable. 4. Sinónimo de excelencia. 5. Único”. Como parte de la campaña, en la cuenta de Twitter de la fundación, escribieron: “Todo el mundo conoce y venera al mejor brasileño de todos los tiempos. Ahora, ha llegado el momento de honrar a Pelé, inmortalizando al Rey como una palabra del diccionario”.
El proceso El apodo del astro brasileño, según su tío Jorge, consigna “Marca”, surgió cuando Edson Arantes era niño y jugaba de arquero. Atajaba con un estilo similar a Bilé, un portero que era compañero de su papá. Como suele ocurrir, la palabra Bilé se modificó con el tiempo hasta llegar a Pelé, la palabra que ahora quieren que ingrese al oficialismo lingüístico. “Es un proceso largo”, dice Enrique Sologuren, doctor en Lingüística y académico del Instituto de Literatura de la Universidad de los Andes. No es tan fácil que una palabra sea aceptada por una agencia estandarizadora del idioma como es la Real Academia. En el caso del portugués, el Instituto Camoes. Tiene que pasar por muchas comisiones”, explica.
El uso Para que una palabra se incorpore en el diccionario, comenta Sologuren, el primer criterio es el uso. “Tiene que ser muy usada, ese es un criterio fundamental. También la comunidad tiene que realmente haberla incorporado en su habla. Luego las comisiones lexicográficas, junto con la Real Académica, tienen que ir analizando para posteriormente incorporarla”, plantea. “Las academias nunca van al ritmo en que va la sociedad, van a la zaga, detrás del uso”, agrega.
De sustantivo a adjetivo “El portugués o brasileño es una comunidad muy grande y la podrían incorporar”, opina el lingüista. “Ahora, en este caso, la quieren incorporar como un adjetivo, eso también es complicado, porque la palabra ‘Pelé’ es un sustantivo propio, es un nombre y, por lo tanto, tampoco desde el punto de vista de cómo funcionan las lenguas romances, un sustantivo propio no cumple las funciones de un adjetivo que califica, que entrega cualidades, que entrega características. Se podría usar en expresiones como ‘eres todo un Pelé’ o ‘es como un Pelé’, donde tenemos expresiones en que sustantivos podrían estar cumpliendo funciones de adjetivo. Es una larga discusión”, asegura el académico.
¿Ha pasado antes? Enrique Sologuren dice que un apellido llegue al diccionario ha pasado en la historia: “Tenemos el adjetivo “dantesco”, de Dante. Ahí el sustantivo propio, Dante, el mayor exponente de la literatura italiana, se transformó en adjetivo. Hay un proceso de transformación. O si decimos ‘darwiniano’, propio de Darwin, de la evolución de las especies. Es posible con grandes personajes. No es algo descabellado. Pero hay que analizar cómo efectivamente se va a incorporar en la lengua”, resume.
Acuerdo social Javiera Barrera, periodista y Magíster en Lingüística Aplicada con mención en Análisis de discurso, dice que hay que tener presente que el lenguaje “está en constante evolución al tratarse de un acuerdo social. El ejemplo más concreto es lo que ocurrió hace unos días con la palabra ‘altiro’. En nuestro país ha sido utilizada por años como sinónimo de ’inmediatamente’, y su uso nunca ha sido errado o adecuado, pues cumple con la función esencial del lenguaje que es la de comunicar”, ejemplifica.
Internalizar una palabra Para Barrera, la propuesta de la Fundación Pelé se basa en que cualquier persona puede hacer una relación con solo escuchar la palabra. “En nuestro paradigma está internalizado que Pelé es uno de los mejores futbolistas de la historia, así como también sabemos que es brasileño. Sin embargo, no se vincula de ninguna forma a una definición específica, ni menos se le atribuye un carácter gramatical, pues además ya cumple uno que sería el de sustantivo propio”, advierte. “Por otra parte, si el uso de Pelé como ‘más grande que todos los demás’ se lograra instaurar en el imaginario de la población, puede que con el paso del tiempo sea contemplada como una nueva palabra por la RAE”, añade.
Palabra de futbolista El exfutbolista y actual panelista en TNT Sports, Rodrigo Goldberg, opina que las palabras tienen cierto grado de valor “cuando las personas que las ocupan las entiendan como tal. Eso ha pasado con varios términos. Si la quieren incluir en el diccionario me parece pintoresco; anecdótico, pero no sé si va a cambiar mucho. Él ya es una persona que trascendió todos los tiempos y eso sería una confirmación. Un jugador de su categoría tiene una incidencia y una llegada, que son capaces de darle una nueva acepción a una palabra. Me parece bien”, comenta el “Polaco”.