Claudio Bravo cumplió 40 años, una edad bisagra y llena de simbolismos, que le llegó en un buen momento. Por ello, el capitán de la Roja recibió múltiples muestras de cariño e interactuó con amigos y familiares tras alcanzar las cuatro décadas de existencia.
Bien temprano, de hecho, el portero se sometió a los parabienes de sus colegas de equipo y cuerpo técnico de Betis, quienes lo hicieron participar de un rito tan antiguo como adolescente: pasar por una suerte de callejón oscuro formado por dos filas de futbolistas y recibir un sinfín de cachetazos (del tipo charchazo) en la cabeza.
Pero acaso el saludo más importante que Bravo recibió provino en horas de la tarde de Carla Pardo, su señora e inoxidable compañera de vida. “Feliz cumpleaños, querido esposo mío. Le doy gracias a la vida por tenerte. #comoelvino”, escribió enamorada.