C ajas y bultos ya cubren varios metros cuadrados de la calle La Brabanzón, frente al colegio San Ignacio, en Providencia. Dos jóvenes han subido y bajado reiteradas veces desde el departamento que Wendy tiene en el cuarto piso del opaco edificio. En un carro de supermercado trasladan su vida y la depositan en plena vía pública. Ella, desde su silla de ruedas, observa cómo se hace efectivo su desalojo.
A las 9 de la mañana, un receptor judicial llegó al hogar de la ex cantante y vedette. Estaba acompañado de un carabinero y un cerrajero. “Yo estaba acostada y como me cuesta moverme, me demoré en llegar. Estaban tocando la puerta muy fuerte”, cuenta Mireya Smith, el verdadero nombre de la mujer que en los años 70 y 80 deslumbrara a los chilenos cantando y contoneando su escultural cuerpo en la TV y en lugares tan famosos como el Bim Bam Bum.
Los muchachos siguen sacando las pertenencias de Wendy y la calle se va llenando de cajas y maletas. Hay vestidos de épocas pasadas, sillones, un órgano, una caja que dice “pelucas” y un par de CDs de Jeanette, la que es rebelde porque el mundo la hizo así.
Hace quince años se fue a vivir a ese espacioso departamento. Pero después del accidente que la dejó inválida, en 1998, empezó a tener problemas para pagar los gastos comunes.
Wendy, que en su mejor época competía de igual a igual con las siempre exuberantes artistas argentinas, acumuló una deuda de 15 millones de pesos y su hogar se fue a remate. En agosto del año pasado subastaron la vivienda en 50 millones de pesos. Ella alega que nunca la notificaron del desalojo.
Lejos del glamour, las lentejuelas y las plumas, ahora su preocupación es encontrar un lugar para guardar sus pertenencias. Ella se va a ir a la casa de una hermana. “Dónde voy a meter todas estas cosas”, dice apesadumbrada.
La Municipalidad de Providencia la llamó para ofrecerle un camión para trasladarlas. Ahora solo se tiene que conseguir los 226 mil pesos que le cobran por una bodega.
15
millones de deuda en gastos comunes tenía Wendy.