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La reinvención del ex escolta de Arturo Vidal: cuida a personas que hacen trámites riesgosos

El venezolano Gabriel Marrero acompaña en diligencias varias como ir al banco o vender un automóvil

U n metro 95 de estatura. Contextura maciza. Entrenamiento militar. Manejo de artes marciales. Experiencia para identificar el peligro. Seriedad. Confianza. Seguridad. “Todo eso es lo que le puedo entregar a quien contrata mis servicios”, cuenta Gabriel Marrero, venezolano y desde hace un par de semanas, oficialmente, el ex guardaespaldas de Arturo Vidal. “Es una muy buena persona, le deseo lo mejor, y a su familia también, pero hace tiempo tenía ganas de probar suerte de forma individual, y ahora tengo la posibilidad”, añade Marrero.

Desde que llegó a Chile el año 2011, empujado por el amor hacia una chilena con la que tuvo dos hijos, Marrero siempre tuvo claro que lo suyo era el mundo de la seguridad privada. Pese a su experiencia como ex escolta del mismísimo Hugo Chávez, al principio le costó: trabajó en La Vega, vendió perfumes y cremas, y luego debutó como guardia de supermercado. En mayo de 2012, un año después de su llegada, Arturo Vidal le dijo que renunciara y que se fuera a trabajar con él. La relación laboral duró casi diez años, un tiempo preciso para que Marrero proyectara el comienzo de su segunda etapa en el país y dejara atrás su vida junto al King, un ciclo en el que coqueteó con la periferia de la fama y hasta se lanzó como cantante de mambo urbano.

“Tengo un pequeño grupo de seguridad. Soy escolta de algunos artistas urbanos como Jairo Vera, empresarios, y gente común y corriente que me pide el servicio de seguridad”, añade el venezolano.

-¿A qué se refiere con “gente común y corriente que me pide el servicio de seguridad”?

-A ver, quizás es largo de explicar, así que vamos por parte.

Lo primero que aclara Marrero es que no hay discriminación de sexo ni edad para tener guardaespaldas. “He trabajado en cumpleaños infantiles, matrimonios, fiestas de adolescentes, en reuniones sociales en restaurantes. Ahora con esto de la inseguridad que hay en las calles, todo el que lo desee puede tener su escolta, si es que así lo desea. Todo depende del servicio que requiera el cliente”, afirma.

Cuando el ex colaborador de Arturo Vidal se refiere al “servicio”, se trata fundamentalmente de un trabajo de ocho horas en el que Marrero está con todos los sentidos puestos en la persona a la que le tiene que brindar seguridad. El valor de esa compañía va desde los 60 mil pesos, hasta los 100 mil. Transcurrido ese plazo, se comienza a cobrar un extra por hora.

“Mi trabajo consiste en detectar amenazas, defender a la persona físicamente, y minimizar riesgos. Mantenerme en alerta siempre a la persona que estoy cuidando y hacerle frente a toda clase de conflictos. Seguir a mi protegido en sus actividades diarias y en su vida social”, añade.

La segunda parte tiene que ver con un tipo de “servicio” que Marrero también entrega, y que tiene que ver con la protección de individuos en circunstancia y contextos especiales de potencial riesgo. ¿Ejemplos? Ir a un banco a cobrar una platita, trasladarse de un sector a otro con algún objeto de valor o realizar algún trámite de carácter delicado.

“Me han llamado personas que han ido a bancos a depositar una gran suma de dinero. También he acompañado a jefe de obras de construcciones que van a retirar dinero para los sueldos de los trabajadores. O he escoltado a personas que han ido a vender o comprar el auto. No son famosos ni nada, es gente común que quiere sentirse simplemente más protegida y tranquila por todo este tema de la violencia que se ha incrementado mucho”, añade.

Marrero, de igual modo, cuenta que antes de aceptar brindar seguridad se entrevista con el cliente y descarta a cualquiera que se vincule con amenazas o le genere alguna duda. “Yo no manejo armamento”, indica. “Hay personas que tienen el curso OS 10, y aplica para guardias de seguridad para instalaciones. Mi gran capital es la experiencia”, agrega el venezolano, en relación a la popular certificación emitida por Carabineros de Chile y que permite realizar actividades de guardia y vigilancia y que posee dos certificaciones: una para vigilantes (que pueden portar armamento) y otra para guardias (categoría en la que entran los conserjes y el personal de edificios o condominios).

“Después de nueve años con Arturo Vidal, siempre he entregado un gran servicio. Tengo conocimiento en combate cuerpo a cuerpo, contextura gruesa y mucha preparación. He hecho cursos en primeros auxilios en la Academia Chilena de Seguridad y estoy preparado para todo”, concluye Marrero.

“Es gente común que quiere sentirse simplemente más protegida y tranquila”.

Gabriel Marrero


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