El café en grano y con sabores le hace la guerra al típico instantáneo
Por precios desde los $2.500, sofisticadas variedades pueden comprarse para ser servidas en casa
C hile no tiene un alto consumo de café si se le compara con otros países. Son sólo 600 gramos per cápita los que se toman al año en nuestro país, según dicen en la empresa Juan Valdez, al lado del kilo y medio colombiano o a los 11 kilos en naciones escandinavas. Pero sí hay una visible tendencia a exigir mayor calidad y variedad.
La gente está aprendiendo, conociendo las distintas opciones y dándose cuenta de la tremenda diferencia entre tomar café y disfrutar uno. Una vez que tú aprendes a tomarlo, no vuelves atrás, explica el gerente general de Juan Valdez en Chile, Michel Berczeller.
Agrega que el consumidor siempre busca distintos tipos de variedades y formas de tomar lo mismo. Ahí es donde entran los productos fríos, esencias, saborizantes y mezclas, porque la idea es llegar a todo público satisfaciendo todos sus gustos.
Por su parte, Jorge Alberto Cepeda, gerente general de Imexco Global, distribuidores para Coppelia, argumenta que las preparaciones favoritas son el europeo tipo expresso italiano. En Coppelia todas sus preparaciones son en base a éste, se le agrega leche espumada para el café cortado, que es nuestra mayor venta, seguido por el late que es café express con leche espumada y saborizantes artificiales de chocolate, vainilla, amaretto y hazelnut, etc..
Así como las marcas de instantáneos han lanzado versiones saborizadas, los cafés en grano también exhiben como gran novedad sus variedades para ser servidas en la casa y quedar como rey. Nosotros, por ejemplo, tenemos 14, unas con sabores y otras tipo orgánico o exóticos. También existen las con sabores a licor, chocolates, manjar y frutos secos, explica el representante de Juan Valdez.
El barista Gerhard Dewetak, responsable del control de calidad y de la producción Café de D’Aromas y Orígenes, se la juega por los lechosos y sus propias creaciones. Café con chocolate blanco y mora es una de mis ideas que tuvo mucho éxito dentro del público joven. Y los sabores que más se ven son caramel macchiato late, moka blackberry, todas las variedades de capuccino, mokaccino, frapuccino, etcétera. Uno ya no sabe lo que está tomando, pero en el fondo es café, dice Dewetak, quien cata 14 variedades al día.
El inicio del sabor Difícilmente existe algún lugar donde se venda café puro, en todos lados el mínimo cariñito es echarle un poco de leche. Para Gerhard Dewetak -también profesor que enseña a catar en la Escuela de los Sentidos- esto tiene su explicación.
En la mayoría de los países que no tenían un gran consumo de café tradicional se ha notado un crecimiento de los llamados starbucks . Hay mercados que no estaban acostumbrados al café express, como el de Estados Unidos, donde adaptaron el sabor encontrando una forma de tomarlo, combinándolo con leche, crema y sabores. Y en nuestro país lo que se hizo fue copy paste .
Qué tomamos
Diferentes líneas
Existen dos líneas claras de café, el arábico y robusta, según explica Michel Berczeller, gerente general de Juan Valdez en Chile. “Son muy distintos, desde el precio hasta la cosecha. En Colombia se consume el arábico y toda la cosecha es a mano porque no hay estaciones, entonces todas las semillas maduran de manera distinta. El robusta es el más consumido en Chile, porque es el tradicional instantáneo, es mucho más barato, tiene el doble de cafeína, menos aroma y un sabor distinto. Se cultiva principalmente en Vietnam y Brasil, con árboles de 10 metros de altura, y para la cosecha la máquina pasa y se lleva todo, entonces es más barato. Además, lo que se tuesta y muele es el café completo, no se saca ni la cáscara, ni el pergamino. No hay selección, todo sirve”.
Colombianos de hasta de $8.500
En Café D’Aromas cuentan con gran variedad de sabores en la misma semilla, desde caramelo a crema irlandesa (en la foto). El valor aproximado, dependiendo del lugar de compra, es de $3.200 pesos.
En la empresa colombiana Juan Valdez también apuestan por llevar el sabor hasta la casa, con variedades orgánica o del bosque (en la foto), esta última con semilla cultivada por familias cafeteras. Su valor bordea los $8.500.
Y en Coppelia lanzaron hace poco su línea premium para el hogar. Con sabores tostados, descafeinados y orgánicos (en la foto), a un valor aproximado de $3.000.
Apérese bien
Para consumir estos cafés, debe tener en su casa un molinillo, en caso de que compre en grano o la otra variedad de cafeteras como las de filtrado, expresso, francesa, etc. Los valores van desde los $10.000 a $40.000 las más sencillas.