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Macnelly mostró toda su clase: goles, pases y besos al público

Colo Colo apabulló a Osorno de la mano de su refuerzo millonario, autor de dos conquistas

O cho minutos tardó Macnelly Torres en sacarse la pesada mochila que arrastraba de sus primeros tres partidos con la camiseta de Colo Colo. Todas las críticas y cuestionamientos a su juego, poco profundo y bastante intrascendente, acabaron cuando el colombiano le metió un pase a Luis Pedro Figueroa, quien después de dos toques asistió a Daud Gazale, que sólo tuvo que empujar el balón al fondo de la red.

Aquella gran jugada colectiva, que abrió la ruta de la goleada de Colo Colo ante Osorno, también sirvió como trampolín para Macnelly, que ante más de veinte mil espectadores mostró lo mejor de su repertorio.

El cafetero no sólo se quedó con ese pase exquisito para Figueroa. Seis minutos más tarde habilitó de manera precisa a Gonzalo Fierro, la otra gran figura de la tarde, que buscó el palo más lejano de Pablo Burtovoy para decretar la segunda cifra.

A esa altura, los hinchas por fin parecían descubrir al verdadero Macnelly. De aquel volante que jugaba a cuarenta metros del arco rival y que gustaba tocar y tocar con compañeros a no más de tres metros, el público pasó a disfrutar con el tipo atrevido, más encarador y, sobre todo, más decidido a la hora de buscar el gol.

“Me desperté con esa sensación de que podía ser mi tarde. Son esas tincadas que a veces tenemos los futbolistas. Y por suerte se me dio”, confesaría más tarde el colombiano, que levantó a los hinchas de sus asientos a los 23 minutos con una doble pared con Cristóbal Jorquera, que por poco no terminó en gol.

Aquello fue el preludio para su primera joya vistiendo la camiseta alba. Córner corto servido desde la derecha por Fierro, el cafetero recibe como volante diestro por el costado del área y, luego de avanzar unos metros, saca un remate de zurda que se cuela en el segundo palo del pórtico defendido por Burtovoy.

“Te mentiría si te digo que quise poner ahí el balón”, comentaría humildemente el jovencito de la película que, brazos levantados, le dedicó su primera conquista en Chile a su mujer, Marcela Álvarez: “Nunca me olvido de ella”.

Más suelto, producto de los goles y también por las facilidades que otorgó el débil Osorno, Macnelly Torres no decayó en su afán por brindarle espectáculo a la gente. Los dos millones de dólares que pagó Colo Colo por él suponen una presión extra que sólo puede evitarse con goles y actuaciones como las de ayer.

Para cerrar su primera jornada de gloria, el cafetero regaló una última perla antes de abandonar la cancha por una molestia muscular. A los 55 minutos, luego de un carrerón de Daud Gazale, Macnelly Torres aprovechó el rebote, entrando como centrodelantero, para batir al indefenso Burtovoy y cerrar el marcador. No deja de ser curiosa esta jugada porque fue la única vez que el colombiano pisó la zona de riesgo de los osorninos.

“Quiero agradecerles a los hinchas por la paciencia que me tienen”, fue lo último que alcanzó a decir la figura del Monumental antes de irse bajo una ovación. La primera de muchas que pueden venir.

Massardo era un desastre

Sanhueza contra el panelista de Zoom deportivo

Las palabras que le dedicó durante la semana el ex árbitro Jorge Massardo a Arturo Sanhueza, a propósito de sus diálogos con los jueces, tenían intranquilo al colocolino. Tanto era el miedo a ser amonestado, que durante gran parte del encuentro no quiso ni acercarse a Eduardo Gamboa.

Pero bastó que le reclamara una sola jugada sobre el final para ganarse la amarilla. “Esto me pasó por todo lo que habló ese señor. Ahora debe estar contento. Aunque ese tipo cuando dirigía era un desastre. Y además se retiró hace como veinte años”, disparó Sanhueza, que tardó varios minutos en tranquilizarse luego de la cartulina.

 
 
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