El mítico comercial de Claudia Miranda
Hace 20 años filmó un clásico spot para los jeans Cheldiz. Hoy es un balazo en YouTube
U na muchacha con pantalones y chaqueta de mezclilla camina por entre graderías vacías que parecen estar al aire libre, porque los pájaros cantan. Luego se pone unos audífonos y el sonido de la música le estimula la imaginación. Se ve como estrella, bailando con una banda musical de chascones arriba del escenario, y en esas mismas graderías hay espectadores saltando y gritando por ella. Es sólo un sueño. Cuando la canción termina, la muchacha sigue caminando sola, como si nada hubiera pasado, con el sonido de los pájaros y ahora bocinas de autos. De pronto se detiene y mira hacia atrás. “Cheldiz, el jeans”, dice un locutor.
Así más o menos es este famoso comercial, grabado hace unos 20 años, que aún puede ser visto, gracias a YouTube. Su protagonista es Claudia Miranda, musa inspiradora de los adolescentes de esa época, que hoy, con algo más de kilos y de poder adquisitivo, la siguen adorando.
-Es mucha la gente que se acuerda del comercial, Claudia.
-La gente se ha acordado toda la vida. No solamente ahora. Siempre me dicen “ah, usted es la que hizo el comercial de los jeans”. Es una cosa increíble lo que marcó. “La niña del comercial de los jeans”. Aún me dicen “niña”. Me recuerda una época muy linda. Fueron dos comerciales
-¿Los has vuelto a ver?
-El que está en internet es el segundo. En el primero, que no encontré nunca más, yo estaba bailando en un callejón oscuro, tipo París. Era en la calle Concha y Toro. Con el piso mojado, yo saltaba y todo eso.
-Seguro que ahora te ríes de la pinta.
-Claro, obvio, pero se usaba. Era top en ese momento. Cheldiz le puso mi nombre a una de sus chaquetas y la vendía como la chaqueta no sé si de “Claudita” o de “Claudia”.
-¿Qué recuerdas de las grabaciones?
-No estaba segura de querer representar una marca. Pero como la cosa económica era buena, me lancé, no más. El segundo comercial no tenía muchas ganas de hacerlo, pero hablé con la gente y llegamos a un acuerdo económico. Lo hice y resultó muy bien. La gente de Cheldiz y de la productora eran un amor.
-¿Los pasos de baile los inventó un coreógrafo?
-No, yo. Ya pensaba un poquito.