Palmeragate en Huechuraba: Tres millones de dólares en árboles
Denuncia de concejal apunta a alcaldesa Carolina Plaza
S egún el concejal Sergio Escobar, en las principales avenidas de Huechuraba hay 500 palmeras. “Si ese dato del departamento de aseo es correcto, y a un promedio de tres millones de pesos por ejemplar, estaríamos hablando de mil 500 millones de pesos gastados”, calcula el denunciante.
La primera aparición de estos árboles ornamentales se registra hace tres años. “Las calles más anchas fueron copadas por bandejones centrales”, precisa el concejal PPD, quien apunta directamente a la alcaldesa Carolina Plaza.
“Además del precio hay que contar la mantención. Como son tropicales necesitan mucha agua, que es cara. Tampoco dan sombra ni cocos”, puntualiza.
-¿Hizo la denuncia?
-Lo hemos planteado en el concejo, pero la alcaldía es como una pequeña presidencia. Además, está dentro del presupuesto y ella determina qué hace.
-¿Qué hay de los proveedores?
-Hemos pedido información sobre las empresas que abastecen con palmeras para ver el tipo de contrato, pero nunca nos ha llegado.
-¿Hay indicios de que paró el tapizado de palmeras?
-La nueva plaza de armas en construcción también contempla palmeras. La gente está un poco aburrida.
-Es una comuna muy tropical.
-A la comuna la llaman Huechuraba beach, aunque acá no hay condiciones climáticas para que crezcan sanas. A mediano plazo serán un problema. Cuando crezcan romperán el pavimento.
-¿Carola Plaza insiste?
-Eso es lo preocupante. Ella es muy efectista porque busca cosas que llamen la atención. Es soberbia y no escucha.
Martita mandó a Frei al quirófano
Su mujer lo echó al agua
A Martita Larraechea le encantan las cirugías plásticas. Encuentra total que Sebastián Piñera se haya hecho una en los ojos y quiere que su marido, Eduardo Frei, vaya por una parecida. Eso al menos dijo a la revista “Caras”, donde reveló que el senador tenía hora al médico ya para verse unas manchas en el rostro.
“A Eduardo le pedí una hora porque está lleno manchas en la cara”, dice la ex primera dama. Y agrega: “Y como mi suegra tenía manchas, yo veo que Eduardo va para allá también. Le voy a decir al doctor que le quemen un poco las manchas... Eso no tiene nada de malo”.
Larraechea dejó claro que a su marido poco le gustan las clínicas y las cirugías, que le compra cremas y no se las echa nunca. Que además odia los doctores y sus hospitales tras el fallecimiento de su padre en la clínica Santa María. Y más, Martita contó que su marido le tiene vedado cualquier retoque: “Me tiene prohibido que me opere por algo que no sea enfermedad”.