El hombre que se sentó en un banco del Paseo Huérfanos y murió
El caso del jubilado Cristóbal Iturralde causó impacto entre quienes andaban por el centro de Santiago
C omo era su costumbre, Cristóbal Iturralde Gálvez, de 77 años, salió al mediodía de ayer desde su departamento ubicado en la calle Santo Domingo, en pleno centro de Santiago. A su lado, su pareja, Mafalda Godoy, lo acompañó a otra típica caminata de trámites en el corazón de la ciudad. “En la mañana nos sentíamos lo más bien, sin ninguna molestia”, recuerda ella.
Al llegar a Huérfanos con San Antonio el jubilado, ex trabajador de Chuquicamata y exonerado político, se sintió cansado y le confesó a su compañera que, al parecer, el ruido del tráfico y la contaminación lo tenían algo mareado.
Por eso, prefirió quedarse descansando en un banquito del paseo peatonal, que bullía de actividad, mientras ella llevaba una bolsa con ropa al lavaseco. “Espérame aquí, vuelvo enseguida”, fue lo último que le dijo. Era la una de la tarde.
“Me demoré cómo 15 minutos y cuando volví había mucha gente rodeando el lugar. En el asiento había un cuerpo, tapado con una frazada que no sé de dónde salió. Lo reconocí solamente porque sobresalía la bufanda”, rememora consternada Mafalda. Cuando vio que permanecía completamente rígido, empezó a gritar. Después ya no se acuerda qué hizo.
La trágica escena sobrecogió a las decenas de transeúntes y personal de locales comerciales que se asomaron a ver lo que pasaba. Sin que nadie se hubiera percatado, Cristóbal Iturralde tuvo una muerte silenciosa y fulminante mientras estaba sentado en una de las arterias más concurridas del centro capitalino.
Posteriormente arribó la ambulancia del Samu, pero sólo para constatar el fallecimiento. Según el informe de Carabineros, la causa del deceso fue un paro cardíaco. También se aclaró que la víctima tenía antecedentes de enfermedades coronarias.
Todavía aturdida y sollozando a cada palabra, Mafalda fue acompañada por dos policías hasta su departamento. Ahí se encerró con su rabia: “Dígame usted, ¿qué hago? Estuvimos juntos por 36 años y de un minuto a otro quedé completamente sola”.
Estaba morado y tiritando
Conmoción en concurrida arteria
El sorpresivo fallecimiento de Cristóbal Iturralde dejó helados durante todo el día de ayer a quienes realizan sus labores en las cercanías del fatídico escaño de Huérfanos 740.
Álex Montes, de una agencia de modelos, recuerda que caminaba y sintió un grito. “Estaba morado y tiritando. Se me imaginó un ataque epiléptico o una descompensación diabética”, comentó. Segundos después el hombre quedó tirado sobre el banco.
En ese momento lo vio María López, quien trabaja en una financiera. “Miré desde el segundo piso, al principio se me imaginó que era un mendigo, pero después lo miré bien y se veía muy decente”.