La dupla bestial barre a Brasil
Paraguay doblegó al Scratch y se consolida como exclusivo líder de las clasificatorias
P or sí solos, tanto en el América de México como en el Blackburn Rovers de Inglaterra, marcan absoluta diferencia. Juntos, en la delantera de la selección paraguaya, son dinamita pura. Salvador Cabañas y Roque Santa Cruz volvieron a demostrar que, rodeados de corajudos guerreros, son dos bestias futbolísticas capaces de doblegar a cualquiera.
La víctima esta vez fue Brasil, que llegó a Asunción herido por la inesperada caída por 2-0 ante Venenzuela, en un amistoso en Estados Unidos. Y quedaron más achacados con el baile que les dieron Cabañas y Santa Cruz.
El equipo de Dunga hizo el loco tratando de frenar a la dupla guaraní. Juan y Lucio fracasaron en el duelo.
A los 23’, en un anticipo de que el show estaba por comenzar, Cabañas se despachó un derechazo que dio en el poste y el rebote llegó mansamente a las manos de Julio César. Pero la suerte se le acabó luego al arquero del Inter: tres minutos más tarde, en un córner, Santa Cruz apareció en el segundo palo para abrir la cuenta.
La cosa se puso fea para los guaraníes a los 47’. El ex Cobreloa Darío Verón, después de una inocente patada a Robinho, recibió su segunda tarjeta amarilla y debió dejar la cancha. Teniendo a Brasil enfrente y casi con un tiempo por jugar, parecía que la fiesta se acababa, sin embargo, Cabañas anotó a los 49’, tras coger un rebote de Santa Cruz.
Argentina, a un minuto del bochorno
Empató con Ecuador
Sixto Vizuete, técnico de Ecuador, tuvo por las cuerdas a Argentina. En especial, a los soberbios comentaristas liderados por los panelistas del programa de Fernando Niembro en Radio del Plata, quienes se burlaron de él.
“Un técnico que habla tan bajito no puede esperar mucho en el Monumental”, dijeron con sorna antes del partido y él respondió: “No necesito gritar para hacerme entender”.
Ecuador ganaba 1-0, con golazo de Patricio Urrutia a los 69 minutos. A los 93 minutos y 14 segundos, Rodrigo Palacio, el amigo del evertoniano Ezequiel Miralles, batió a José Cevallos y salvó a Argentina del bochorno y el ridículo.