Este Baile lo ganan las mujeres
Mario Córdova
H a vuelto “Un baile de máscaras” al Municipal, en una producción marcada por el notabilísimo desempeño del ala femenina del elenco de cantantes: Ángela Marambio (Amelia), Elena Manistina (Ulrica) y Patricia Bicciré (Óscar).
Para encarnar el rol de Ricardo el convocado fue David Rendall, el mismo tenor que cantó“Otello” el 2006. Lamentablemente su oficio y larga experiencia son vencidos por severos y constantes problemas de afinación en la zona media, de los cuales el día del estreno no pudo liberarse en toda la función. En los agudos Rendall está impecable, pero en el resto del registro el fantasma de la desafinación arreció demasiado, malogrando una excelente proyección de volumen.
Renato, un personaje absolutamente decisivo de este “Baile”, fue abordado por Lee Poulis en reemplazo del indispuesto Dario Solari, con un resultado que dejó evidentes carencias. Demasiado joven, demasiado tieso en lo actoral, acaso demasiado inexperto en roles que como éste son palabras muy mayores, de este cantante rescatamos su hermoso timbre y sus buenas intenciones. Su Renato dejó demasiadas vacíos.
Los bajos Ariel Cazes y Sergio Gómez (Samuel y Tom) cumplieron con entera eficacia un cometido donde la maldad apela a toques de humor.
Nuestra Ángela Marambio aprobó con nota diez el canto de su primer personaje a lo grande ante el público chileno. La rápida evolución de su timbre hacia lo dramático la encontró aquí perfectamente dotada para una Amelia de la mejores, expresiva, afinada y manejando en forma soberana un caudal capaz de variar desde íntimos pianissimos a atronadoras intensidades.
La Ulrica de la Manistina es sencillamente colosal, pues reúne todo aquello que se quisiera tener en este breve pero vital personaje verdiano. Su gran estatura vocal, sus increíbles graves y su pasmoso vigor expresivo que enmudece a la audiencia hacen de su participación el mayor acierto del montaje.
Sin ese aplastante vigor, pero con una seguridad y musicalidad ejemplares, el medido Óscar de Patricia Bicciré, nunca majadero como otras producciones, es otro alto punto del elenco internacional.
El Coro del Municipal se luce a cabalidad, teniendo ocasiones de mostrarse entero y también separadamente con sus flancos masculino y femenino.
La dirección musical del israelí Rani Carderón provee un buen sustento a la obra y enmarca adecuadamente el canto, excepto en momentos en que cae en lentitudes cuya pesadez desdibuja la partitura y desconcierta a la audiencia.
En el tratamiento teatral, la grandiosa concepción escenográfíca de Enrique Bordolini, no siempre bien iluminada, se plantea magnífica en los cuadros extremos, pero crea confusas situaciones en los cuadros de Ulrica y del campo, al mezclar con entera gratuidad lo palaciego con lo rústico. El vestuario de Imme Möller, muy dado al negro, parte magnífico para terminar con menos virtudes en la escena del baile, con diseños más claros y rígidos que a la mayoría no les sientan.
La convencional régie de Eric Vigié no aprovecha de tomar vuelo en esa gran escena final, presentando un baile que se ve anestesiado, nunca brillante y festivo. ¿Qué función cumple en él la enorme jaula?
Vaticano paróEl Código da Vinci 2
Negó permiso
El Vicariato de Roma negó los permisos para filmar en iglesias de Roma la nueva película del director estadounidense Ron Howard “Ángeles y Demonios”, adaptación del libro del mismo título de Dan Brown, y una suerte de “El Código da Vinci 2” que tiene como protagonista a Tom Hanks. Así lo reveló ayer la revista “Sorrisi e Canzoni’.
La publicación afirma que la producción estadounidense pidió hace un año los permisos al Vicariato de Roma y al Ministerio del Interior italiano para poder rodar en las iglesias de Santa María del Popolo y Santa María della Vittoria, dos de los lugares donde se desarrolla la trama del libro.