Madre da pecho a hijos de cuatro y cinco años
Están creciditos pero son felices, dice esta británica
H asta el más ignorante de los ignorantes lo sabe o, al menos, debería saberlo. La leche que la naturaleza entrega a las madres puede prevenir alergias, problemas estomacales y es generosa en propiedades inmunológicas. ¿Pero qué hacer cuando dos chicos que hace rato dejaron de ser guaguas, tienen una corrida de dientes y ya hablan bonito aún disfrutan la leche de la mamá?
Algo de eso sabe Stella Onions, una británica de 45 años que todavía se acomoda para que sus regalones Josephine, de cuatro años, y su hermano Zac, de cinco, extraigan la leche que queda en sus pechos. Y aunque ella sabe que esto no es normal, no se hace problemas.
“Cuando los niños pierden sus dientes de leche, pierden la capacidad de tomar leche de la madre”, explicó al periódico “The Sun”, donde publicaron el tema como una excentricidad pues en Gran Bretaña apenas uno de cada treinta niños es amamantado hasta los cinco meses de vida.
Pero Onions, que vive en Ludlow, Shropshire, no es mezquina con los dotes de su naturaleza. De hecho al ser entrevistada hasta se tomó para la chacota todo el asunto. “No pondré impedimento en que sigan tomando leche… si quieren hasta los ocho años”, señaló. Además, ella jura que hay otras madres que secretamente hacen lo mismo.
Esto no quiere decir que los niños crezcan, se hagan grandes y peludos, y todavía sigan mamando. “No estoy preocupada porque no creo que lleguen con este gusto hasta la adolescencia”, expresó.
El caso de los niños mamones ha traspasado los límites del hogar: en la escuela ya le han dicho que es hora de parar con esta insólita costumbre. Pese a la recomendación, el marido de Stella, Andy, un diseñador de 45 años, no muestra la más mínima preocupación.