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La lengua de Carolina

Leonardo Sanhueza

H ay una interesante polémica en la televisión. Juan Falcón sostiene que a Carolina Bastías le faltan vocabulario y sentido del humor. Ella contraataca con un arriesgado uso de la ironía, asegurando que tratará“de leer más el diccionario y novelas para sacar más vocabulario”. No dice lo que hará para sacar más sentido del humor.

Es inquietante la suposición de que el vocabulario puede faltar. Los mudos y los infantes, por ejemplo, carecen de léxico. ¿Pero lo hacen en términos absolutos? Es cierto que un mudo, al hablar en castellano, utiliza un vocabulario compuesto por cero vocablos, pero eso no le impide llegar a comprender un léxico abundantísimo. Algo similar les pasa a los tímidos: algunos de ellos podrían estampar su vocabulario (tipeado de corrido, con interlineado simple, a tamaño 12) sobre una bandera de la Garra Blanca y todavía necesitarían más género para las sobreesdrújulas, pero a diario no usan más que unas pequeñas dosis cáusticas para agujerear su búnker de silencio. Los infantes, por su parte, sólo consiguen expresarse mediante balbuceo, llanto, tacto, gestualidad e incluso afecciones psicosomáticas, aunque a muy temprana edad son capaces de comprender un abanico importante de palabras, tales como “mamá”, “papá”, “pipí” o “caca”. Lo crucial, como en todo orden de cosas, no es el caudal, sino el cauce: no las palabras, sino lo que uno hace con ellas.

Lo que sí puede faltar de manera clara es el sentido del humor. Es así: falta, poco o mucho, pero siempre falta. El tópico es referirse a su tenencia, pero el de su carencia es también un punto de vista válido. En realidad, es una suerte que siempre nos falte la gota de humor necesaria ante cada suceso, ya que su defecto permite el surgimiento de pasiones, visceralidades y demás pruebas de nuestra existencia en el célebre mundo animal.

Sospecho que si nuestro sentido del humor fuera implacable, forzudo, indestructible, algo así como un Terminator del carácter, no tendríamos, pongamos por caso, la experiencia del amor. El amor, aunque las mujeres repitan como cotorras lo contrario, nada tiene que ver con el humor, salvo que se cuela por las rendijas de éste, donde nos tomamos las cosas en serio. No hay en el mundo personas más avinagradas y lisiadas en el ámbito humorístico que los enamorados. Lo chistoso les parece amargo, lo feo les parece lindo, lo latero les parece cómico. Los enamorados no son otra cosa que chupetes de fierro confitado. En contrapartida, los humoristas más finos han salido siempre del desamor, del desamparo, del desconsuelo, del desarraigo y de los demás sentimientos que comienzan con el prefijo “des-”.

Finalmente, tenemos “el diccionario y novelas” que Carolina dice que va a tratar de leer más para fortalecer su lengua. ¿De dónde habrá salido la creencia de que a los libros, y en particular a los diccionarios, se llega como a un supermercado: con un carrito? Es una creencia rarísima, falsa, impracticable: más mentirosa que las encuestas. No sólo Carolina duraría menos que un candy en la lectura del Drae , sino también el resto del mundo hispanohablante. Leer diccionarios –no sólo consultarlos– es una afición propia de gente obsesiva, de escritores enfermos, de voraces cazadores de palabras: Belli, Perec, Cabrera Infante, gente así, que lee los diccionarios poniéndolos al trasluz o, derechamente, patas arriba.

Cómic revive a Rokunga, héroe del pueblo pascuense

Publican historieta basada en el último hombre pájaro

F ue durante su infancia y debido a una deuda que un cliente había contraído con su padre, quien se ganaba la vida reparando muebles: la casa de Erwin Gómez se llenó de artesanía pascuense -la forma de pago que ingenió el citado deudor- y de ese modo collares y moais se integraron a sus juegos de niño.

Hoy, ya adulto y convertido en diseñador y realizador audiovisual, Gómez ha recurrido a su estrecho lazo con la iconografía rapa nui, además de otras fuentes, para darle vida a Rokunga , cómic recién publicado por Ocho Libros Editores.

La historieta recrea la hazaña del héroe homónimo, el último hombre pájaro, quien se convirtió en jefe militar y político de la isla después de vencer a un rival déspota, y más aventajado, en la competencia anual por obtener el huevo sagrado del manutara.

“Lo que más me gusta de esta historia, que ocurrió a mediados del siglo diecinueve, es que, simbólicamente, él gobierna hasta hoy, porque después se acabó la ceremonia”, comenta Gómez, quien ya había relatado esta aventura en un cortometraje que se estrenó en 2003. El cómic, en tanto, resultó del trabajo de un equipo que él dirigió y en el que se cuentan, entre otros, el dibujante Dan Rodríguez y los guionistas Mané Escobar y Daniel Henríquez.

Rokunga es el primer volumen de una trilogía sobre personajes de pueblos originarios chilenos (ver recuadro) y está hecho para niños de entre nueve y catorce años.

“Ellos pertenecen a una generación que yo llamo la generación del pulgar: ven tele, juegan playstation, comen y hablan, a la vez. Nacieron en un mundo globalizado y, por lo tanto, están completamente desarraigados de sus orígenes. Y están tan influidos por los contenidos foráneos, que empiezan a creer que son propios. Siempre digo que saben más de Toro Sentado y de Pocahontas que de Lautaro, por ejemplo”, afirma el realizador.

-¿El cómic puede ser más eficaz para difundir la historia entre ellos?

-Es una propuesta. Creo sí que, entregándoles relatos que usen su propio lenguaje, su ritmo, quedan profundamente interesados. A ese público le gustan las cosas complejas y profundiza en sus hobbies. Estoy convencido de que los contenidos hay que buscarlos en nuestra propia historia y no emulando a las películas de moda.

-Es un cómic de estética muy oscura.

-Es un estilo y es deliberado. Una de las cosas más atractivas para los niños es el terror. La oscuridad se asocia a misterio y el misterio es sumamente seductor, genera fantasía. Después de todo, lo que yo hago es crear ficción y fantasía.

Al sur del mundo

El segundo volumen de la trilogía de cómics dirigida por Erwin Gómez se titula Kuanip y está basado en Siaskel, el gigante , cortometraje que el autor realizó el año pasado, inspirándose en un cuento de Francisco Coloane. La historieta recreará la juventud de Kuanip, héroe que enfrentó al monstruoso Siaskel. El protagonista de la tercera entrega, en tanto, aún no ha sido definido, pero Gómez cree que será un personaje mapuche.

Antes, a mediados de julio, el realizador estrenará en Canal 13 la serie animada Patagonia . También dirigida a público infantil, la producción está ambientada en Tierra del Fuego y sus personajes centrales son dos niños que tienen que defender a su pueblo de los invasores.

 
 
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