. .

Desenfreno gringo con chicas de Viña

Jolgorio nocturno incluyó hasta el Koala

“Carlitos Way” está dichoso, no cabe en sí, al igual que su esposa Jessica, con quien regenta el night club “Mon Petite” de Viña del Mar, que anoche se desbordó con los marinos gringos, morochos y latinos que tripulan el portaaviones George Washington.

Carlos confesó que estaba preparado para la visita. En el local de calle Arlegui se veía una bandera norteamericana cruzada con una chilena y regalaban gorros de lana y llaveros.

El peak fue a la medianoche con el “Mon Petite” repleto y las chicas del night club gozando. “Me dieron dólares, ando con cualquier billete”, contó Katherine, mientras se guardaba una cajetilla en su bota, que hacía juego con su gloriosa pantaleta.

En un par de horas, las chicas ya les tenían la foto sacada a los gringos. “Los rubios dan las mejores propinas y los latinos son unos cagados. Te manosean entera y después se hacen los huevones”, se quejaba Andrea.

Enrique, un tripulante nicaragüense, encargado de la seguridad del George Washington, tuvo la ingrata tarea de llevar borrachos de vuelta al portaaviones. Sin embargo, el puertorriqueño Víctor quería seguir la fiesta. Con una mano alzaba una copa y con la otra abrazaba por la cintura a una de las chiquillas. “Venga, chica; venga, chica”, era su alarido desaforado, mientras a su alrededor otros aprendían a bailar el “Koala”.

En el resto de los locales el jolgorio siguió hasta tarde. Bastaba darse una vuelta por los sitios más concurridos de Viña para ver gringos con los pantalones mojados y riendo hasta el cansancio en plena madrugada. “En Punta Arenas no pudimos bajar y esta es la noche decisiva para gozar. Me quiero quedar en Chile”, tiró Víctor al despedirse.

Reina porteña: Acá dejan la escoba

Michelle espera a los marines

“A ellos les gusta la belleza latina, a las rubias no las inflan”, cuenta Grisela Gómez cuando le preguntan por los marines. Ella, conocida en la zona como Michelle, fue Miss Café Porteña y conoce todos sus gustos.

“Me han tocado muchos portaaviones y operaciones Unitas y el puerto se revoluciona. Vienen niñas de Santiago y Concepción”, cuenta la rubia y asegura que “las niñas que se hacen la América son las que trabajan como damas de compañía”.

-¿Gastan mucho dinero los marines?

-Sí, pero también hay gringos tacaños, claro que acá igual dejan la escoba. Y cuando el gringo se enamora es un encanto. A mis amigas las trataban como reinas.

 
 
Para ver este contenido
Haga click aquí
Luego instale el componente
 
Enviar por mail


01
02
03
04
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48