Hijo de chilenos bueno para las sopaipillas llegó en el súper portaaviones
Cristian Iturbe, de 35 años, es uno de los cuatro mil 28 marinos del George Washington
C ristian Iturbe, uno de los cuatro mil 28 marinos del portaaviones George Washington, es hijo de chilenos. Vive en Durham, Carolina del Norte, y lleva dos meses embarcado en esta increíble nave de 333 metros de largo, que llegó ayer a Valparaíso.
Es tan difícil conocer a todos sus compañeros de misión que ni siquiera está seguro de ser el único con sangre chilena. “Creo que hay dos”, cuenta este técnico en aviónica, de 35 años, que al tratar de explicar el grado que tiene dice “un poquito más que sargento”.
Esta es su segunda vez en Chile. La primera viajó con sus padres, cuando tenía dos años.
-¿Qué dicen tus papás?
-Recién me escribió mi mamá. Me dice que tenga cuidado y que disfrute. Que coma.
-¿Qué sabes de comida chilena?
-Empanadas, sopaipillas, pastel de choclo.
-¿Vino?
-Vino, sí. Carbonada, también.
-¿Te encargaron una botella de vino chileno?
-No podemos llevarla, pero allá se consigue también.
-¿Qué te parece venir a Chile?
-Es entretenido venir a ver el país de mis padres.
-¿Qué hacen ellos?
-Mi papá es mecánico y mi mamá es intérprete.
“Desaparecido en acción” “Espíritu de la libertad” es el lema de este barco, propulsado con energía nuclear, que en agosto deberá llegar a Yokosuka, en Japón, para reemplazar al portaaviones Kitty Hawk.
Por eso en el comedor del George Washington hay paneles que explican cómo es la comida y la cultura de Japón.
También en el comedor hay una silla especial, siempre servida, para el “Desaparecido en Acción”. Tiene un mantel blanco, una rosa roja, un plato con una torreja de limón y sal. También hay una copa boca abajo. “Ellos no pueden brindar con nosotros en este momento”, dice un cartel.
En una de las salas de reuniones de los pilotos hay un tablero con los nombres clave de ellos, seguidas de varias pequeñas calaveras de colores. No son muertos. Son notas. Cada aterrizaje es calificado por expertos. La calavera verde es la más alta. La amarilla es algo así como un cuatro y la café es la más deficiente.
Al bajar a tierra, cada marino recibe un mapa de Valparaíso y una cartilla sobre los derechos humanos, creada por el Comando Sur de los Estados Unidos.
“Es deber de todo el personal del Departamento de Defensa registrar y reportar cualquier posible violación a los derechos humanos que observe”, dice un párrafo. Gran advertencia para la noche porteña.
El lanchero que se hace la América
Patrón Juan Jara
Juan Jara se hace la América. Su lancha, la “Doña Carmen Rosa”, es una de las que transportan pasajeros y carga, desde y hasta el portaaviones George Washington, en la bahía de Valparaíso. “Es buen pitutito”, dice.
Lleva 19 años en este negocio y siempre se las arregla para “arrimarse” a los grandes buques que llegan al puerto. Esta vez, en la ventana tiene una fotocopia con la silueta de un barco y en el techo, una bandera verde. Esos son los distintivos que le permiten navegar entre tanto buque de guerra.
La carga más extraña que ha transportado es humana: “Los marinos desnudos. Los asaltan, les echan la pastillita y tenemos que llevarlos al barco. Es lo único malo”.
Tampoco sabe inglés y dice que no es necesario. “Sólo hello . Estoy en Chile, ¿para qué quiero inglés?”, se pregunta.
Me han lanzado misiles
Capitán Andy Whitson, también conocido como Slim
El capitán Andy Whitson, el Kevin Bacon del “George Washington”, es el segundo comandante de las operaciones aéreas y dice en broma que es el hermano del actor que protagonizó“Footlose” y “El hombre sin rostro”.
Su nombre clave es “Slim”, que quiere decir “Delgado”, y describe los aterrizajes como “un choque controlado”. Asegura que ese momento es casi tan dramático como entrar en combate.
“He aterrizado en portaaviones cerca de mil veces y un tercio de ellas en la noche. He estado en operaciones como la Tormenta del Desierto, me han lanzado misiles, he soltado bombas. Después de todo eso, cuando vuelves es cuando el corazón late más fuerte”, explica este piloto de 46 años.