Ingeniero propone gran negocio con cenizas del volcán
Hagan casas, aconseja
Todos la maldicen, pero la ceniza volcánica sigue acumulándose en los alrededores de Chaitén.
Sin embargo, existe alguien que quiere al piroclasto hecho papilla. Es Javier Quiñones, un ingeniero de Guatemala que lleva más de 15 años estudiando el material y que asegura que en Chaitén “se está acumulando una gran riqueza. Es un material aprovechable para construir casas”.
-Acá todos odian la ceniza.
-En Guatemala tenemos depósitos muy voluminosos que no se han explotado. Son muy ricas en silicio, aluminio y hierro. La de ustedes debe de ser similar, ya que la franja volcánica es parte del mismo cinturón de fuego que está en Chile.
-¿Sirve?
-Claro, hagan casas. Mientras más fina la ceniza, más apta para combinarse con hidróxido de calcio y producir una reacción cementante.
-¿Queda firme?
-Claro, se puede tener un tipo de aglomerante muy resistente para albañilería o mampostería, para hacer bloques y para unir ladrillos.
-¿Ustedes construyeron alguna casa de ceniza?
-Tres y completas. Además, se pueden pavimentar caminos y es un gran aislante de la humedad.
Quiero que aparezca mi marido
El drama de Angélica Barrientos
Desde Dalcahue, donde fue acogida junto a sus tres hijos por una familia amiga, Angélica Barrientos anoche estaba doblemente agobiada. “A todos se nos van lágrimas con estas noticias de la inundación. Era nuestro pueblo, todos nos conocíamos, verlo por la tele es terrible”, se lamentaba, aunque para ella lo peor no era ver su casa perdida: “Lo que más me preocupa es que no sé nada de mi marido, yo quiero que aparezca”.
-¿Desde cuándo que no sabe de él?
-Se quedó en Chaitén cuando nos evacuaron, estaba en la zona de Río Amarillo. Mis tres hijos están preocupados por él. No sé qué hacer, sin él no sé qué decisiones tomar.
-¿Cómo se llama su marido?
-Adier Cabrera Ibáñez. Tiene 36 años y llevamos 16 casados. Trabaja en un hotel para gente que viene a hacer pesca con mosca y todavía no sé dónde está.
Cierre total
Como un golpe bajo fue recibido entre los chaiteninos el anuncio de cierre total del pueblo durante los próximos tres meses. “La única esperanza era retornar pronto. La gente del albergue ahora no sabe qué hacer”, dijo José Luis Navarro, vocero de los refugiados en Puerto Montt.