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Una nueva calamidad devasta a Chaitén: ahora todo el pueblo quedó bajo el agua

Otra vez se desbordó el río Blanco y cubrió el 90% de la azotada localidad

“¡Pucha, qué penca la cosa!”, se lamentaba anoche Gabino Méndez, uno de los chaiteninos que se hizo famoso por negarse a dejar su ciudad cuando el volcán Chaitén comenzó su furibunda erupción.

Esta vez su pesar era por culpa de las palabras del intendente Sergio Galilea, quien ayer no entregó buenas noticias a Méndez -que ahora está de allegado en Llanquihue- ni a sus coterráneos.

La evacuada y fantasmagórica ciudad de Chaitén, como si no hubiera sufrido lo suficiente con los temblores y la lluvia de cenizas, ahora había sido inundada por una nueva crecida del río Blanco, peor que la que el pasado lunes había dejado un tercio de la ciudad bajo el agua -cayeron más de 120 milímetros de lluvia en 48 horas-. “El río se desbordó el día de hoy (ayer). El noventa por ciento de la ciudad de Chaitén está inundada en su parte plana, en su base, y eso es el resultado tanto de la masa volcánica como de la masa boscosa que se llevó los piroclastos del volcán”, explicó Galilea.

El intendente de la Región de Los Lagos, con fotografías en mano, precisó que el agua en las calles de la ciudad se eleva hasta el metro de altura y que “esto le da la razón a la evacuación que nosotros hicimos. Estamos en el día 13 del volcán y no ha parado”. Dijo también que hasta los carabineros que quedaban en la ciudad “se fueron cuando la cosa se puso negra”.

Leticia Gutiérrez, quien por estos días vive en el Liceo Comercial de Puerto Montt, sintió que las malas noticias ya borraban toda intención de regresar a su hogar. “Ha sido fuerte todo esto, pero qué le haremos. Acá todos lloramos. Yo tenía ganas de volver, pero Dios sabe por qué hace las cosas”, suspiró.

José Miguel Fritis, el alcalde de la inundada Chaitén, contó desde Castro que “esta es una verdadera tragedia. No sé cómo expresar lo que siento al ver más del 90 por ciento del pueblo completamente inundado. Lo único que a esta hora se está salvando es Chaitén Alto, que es la parte de la ciudad que se empina en los cerros. Desafortunadamente esa es justo la zona con menos casas, por lo que la mayoría de los chaiteninos lo está perdiendo todo en estos mismos momentos”.

Fritis dice que lo peor está por venir, porque en la desembocadura del delta del río Yelcho, hay troncos actuando como un tapón que impide el libre tránsito de los escombros. “Mientras eso no se desbloquee, no bajará el agua que inunda la ciudad”, aseguró.

Bernardo Riquelme, uno de los locutores de la desplazada radio local, cree que pudo evitarse la inundación total. “Se podría haber metido algunas máquinas, había empresas dispuestas, pero eso pasaba por pensar en las cenizas y se ha dejado que las cenizas hagan lo que quieran con Chaitén. Nos faltó ser más valientes”, reclamó desde Puerto Montt.

El combativo Gabino Méndez, ya repuesto del primer impacto, concuerda con Riquelme: “Ese río era ancho, pero chico. Si se ponían tres o cuatro máquinas a trabajar hubiésemos salvado la ciudad”.

 
 
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