Perro atropellado estremece a pilotos
Chilenos dicen que Bruno Senna no tuvo alternativa
L a imagen de Bruno Senna sorprendió al mundo. En plena carrera de la serie GP2, antesala del Gran Premio de Turquía de F-1, el domingo pasado en Estambul, el sobrino del ex tricampeón de la máxima categoría atropelló y dio muerte a uno de los dos quiltros que se colaron en la pista.
“Fue absurdo ver un perro ahí cuando iba a más de 282 kilómetros por hora, pero gracias a Dios sólo alcancé a tocarlo con la rueda delantera derecha”, comentó Senna, de 24 años.
La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) hizo un severo llamado de atención a los organizadores de la prueba por el error, mientras que en Miami, el único chileno en la Indylights, Pablo Donoso, un querendón de los perros, quedó impactado. “Lamentablemente, Senna no tuvo alternativa porque en la pista de carrera, así como en una autopista de alta velocidad, no puedes hacer otra cosa. Si te asustas y haces un movimiento brusco, te arriesgas a provocar un accidente mayor. En una calle cualquiera, sin embargo, yo prefiero pegarle un cunetazo al auto antes que atropellar a un animal”.
Donoso cuenta que, cuando tenía 15 años, casi atropelló a un caballo en la pista de kárting de Lampa. “Estábamos probando y a un huaso se le espantó el animal y se metió a la pista. Por suerte no iba tan fuerte y alcancé a hacerle el quite, porque como los karts son pequeños, me podría haber aplastado”, recuerda.
El piloto de rally Ramón Ibarra recuerda que en Casablanca atropelló a un perro: “Corría a 170 por hora y vi al final de una recta un quiltro. Pedía que cruzara para no arrollarlo, pero titubeó y le di de lleno por la cola. Logré controlar el auto, pero el animal se desintegró. Fue una lata, pero no podía arriesgar un volcamiento”.
Óvalos de terror
Donoso dice que si apenas un pájaro se le cruzara en un óvalo, donde se corre a 300 kilómetros por hora, de seguro chocaría contra el muro. “Y quizás el auto también podría elevarse contra la reja”, indicó sin un ápice de temor.