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El charlatán que sabía demasiado

LA RECTA PROVINCIAAntonio Gil

U na mañana de un martes cualquiera de 1978, el “profesor” Herfais –un astrólogo farandulero tipo Yolanda Sultana, que en realidad se llama Héctor Faisal y es un ex oficial de bajo rango del ejército argentino– se presentó en las oficinas de la revista bonaerense Siete Días , una de las publicaciones más leídas del poderoso consorcio editorial Abril-Korn. Por ese entonces, el brujo hacía lo indecible por sacar de la cancha a Horangel, su competidor en el millonario negocio de los anuarios astrológicos. Para esto necesitaba, con urgencia, una entrevista en la que hacer una revelación que fuera realmente espectacular. Y la hizo: “Juan Pablo I va a ser envenenado”, dijo, sin inmutarse. Y agregó, enigmáticamente: “Su carta natal tiene una fuerte aflicción de Neptuno”.

¿Qué sabía Herfais? ¿Qué información “mágica” manejaba el oscuro teniente dado de baja? La nota nunca fue publicada, por ser considerada absurda y contener un pronóstico altamente improbable. Justo una semana más tarde el papa Juan Pablo I moría en su cama, tras vomitar sobre sus zapatos. El “profesor” pasó rápidamente a convertirse en el brujo personal del temido Eduardo Emilio Massera, miembro de la junta que se apernó con la dictadura militar de 1976. En las dependencias de la Escuela de Mecánica de la Armada, cuartel general de Massera y probablemente el peor centro de detención y tortura clandestino que haya existido nunca, el astrólogo alternaba el aporte astral y mágico-político que hacía al proyecto del almirante, quien buscaba verse convertido en un segundo Perón, con la redacción de columnas en revistas frívolas y la edición de sus Anuarios astrológicos .

Cuando a Massera le llegó su hora y cayó en desgracia, Herfais, ni corto ni perezoso, se trasladó a Perú, donde se convirtió en el astrólogo de cabecera de Vladimiro Montesinos, director del Servicio de Inteligencia Nacional peruano. Como vemos, el lenguaraz profesor que sabía demasiado no perdía el tiempo. Poco tardó en coronarse como el brujo favorito de Alberto Fujimori. ¿Quién está detrás de él? Sabemos que Herfais viajó en múltiples oportunidades a Chile, donde nuestra natural mezquindad no satisfizo las aspiraciones del astrólogo, que, como era su costumbre, apuntó alto en las esferas castrenses y buscó saciar su conocida voracidad por el oro.

Algunos lo relacionan con la falsa logia masónica P2. Con agrupaciones internacionales de magos negros. En fin, nadie sabe mucho de este estudioso de los astros que fue detenido hace poco en el puerto de El Callao. Fuentes confidenciales, habitualmente fidedignas, nos informan que Herfais salió en libertad y que de inmediato se trasladó a Chile, donde ahora se encuentra viviendo con un nombre falso. Se llame como se llame, Herfais es un pájaro de cuentas. Una mezcla de charlatán y asistente de criminales que maneja mucha información valiosa para entender el trasfondo más fangoso de la historia reciente de nuestro continente. De seguro pronto saldrá de su madriguera.

El astrólogo Herfais –una mezcla de brujo lenguaraz y asistente de criminales– necesitaba hacer una revelación espectacular. Y la hizo: “Juan Pablo I va a ser envenenado”. A los pocos días el papa moría tras vomitar sobre sus zapatos. Todo indica que ahora el brujo está viviendo en Chile con un nombre falso.

Limusina de cartón se hace la linda en el barrio Bellavista

El artista Norton Maza exhibe un falso vehículo elaborado con materiales de desecho

P ese a que será presentada con toda la espectacularidad que merece el lanzamiento de un nuevo y lujoso modelo de automóvil, la limusina que se exhibirá desde esta tarde en el Patio Bellavista (Pío Nono 73) no destaca, precisamente, por la belleza de sus líneas o por la sofisticación de sus mecanismos internos.

El objeto, que mide siete metros de largo y por cierto carece de motor, es en realidad una obra artística que el autor chileno Norton Maza ha creado empleando materiales como cajas de cartón, cholguán, bolsas plásticas, fierros, partes de vehículos, aparatos eléctricos desechados y mucha cinta de embalaje.

Maza, quien hace menos de un mes empleó similares materias primas para erigir una enorme habitación de niña en la sala de exposiciones del Mall Plaza Vespucio, explica que el falso automóvil será el protagonista de una serie de fotografías (ver recuadro) en la que dará un llamativo giro a su propuesta, marcada hasta ahora por la contraposición entre las aspiraciones materiales del ciudadano promedio y la precariedad de los recursos económicos disponibles.

“Las fotos han sido hechas en la entrada de la embajada de Francia y en el interior de la limusina, e incluyen imágenes de una bella modelo que se acomoda en el asiento trasero y toma champaña mientras seduce al modelo que va con ella. La idea, entonces, es insertar una realidad tercermundista en lo que a primera vista podría parecer una situación de lujo y erotismo”, resume el artista.

“A diferencia de mis proyectos anteriores, donde mostraba simulaciones de cosas lujosas hechas con medios precarios, en este caso estoy trabajando desde el lujo mismo, a través de fotos que, por estar hechas con una estética publicitaria, perfectamente podrían aparecer en las páginas de la revista Vogue . Lo que busco es apropiarme de ese espacio de glamour para ensuciarlo de manera muy sutil”, agrega el expositor.

El artista relata que confeccionó la limusina de cartón cuando la embajada de Francia en Santiago lo invitó a participar en la tercera edición de Connivences , actividad cultural cuya ceremonia de apertura se realizó el pasado 18 de marzo. En esa oportunidad, algunos creadores locales recibieron el encargo de intervenir la elegante sede de esa entidad diplomática.

“Ante esa invitación, respondí que hacía tiempo que venía pensando en crear un vehículo precario para ubicarlo en un contexto que no le correpondiera. Fue un ejercicio como el del Caballo de Troya, porque cuando presenté la limusina en la embajada muchos se subieron a ella casi como si hubiera sido de verdad, y eso fue posible gracias al contexto glamoroso en que nos encontrábamos”, recuerda el autor.

Seducción en cuatro ruedas

La limusina de cartón ideada por Norton Maza es el objeto central de una serie de diez instantáneas que el artista elaboró con la ayuda del experimentado fotógrafo Jorge Brantmayer, quien aportó la estética publicitaria deseada por el creador del falso vehículo.

En las estampas, que aún están en etapa de postproducción y pronto deberían estar a disposición del público en el sitio web del autor ( www.nortonmaza.com), es posible ver a una glamorosa pareja que coquetea en el interior del auto. En algún momento de la secuencia, sin embargo, el galán desaparece y la insinuante chica empieza a mirar al espectador.

 
 
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