Torturan a gordos con paseo a tenedor libre
Cuestión de peso de Canal 13
A las 20.15 horas de ayer, una fila india de gordos desordenaba el ingreso al restorán “La mia pappa” de Providencia. Eran los participantes del programa-dieta de Canal 13, “Cuestión de peso”, que llegaron al templo del tenedor libre para celebrar las 200 emisiones del espacio que conduce Jennifer Warner.
Medio en serio y medio en broma, los chicos que se la juegan por perder los odiosos kilos de más en la pantalla chica amenazaban con arrasar el tradicional recinto que ofrece un amplio buffet de ensaladas, pastas varias y parrilla de carnes bajo la premisa “coma todo lo que pueda”.
Así llegaron hasta la mesa especialmente dispuesta para ellos y ante la atónita mirada de Mauricio, el mozo que debía satisfacerlos en sus requerimientos y que antes de atenderlos ya se cuestionaba el singular paseo de curso. “¿Pa’ qué los traen acá si no pueden comer el fuerte, que son las pastas?”, preguntó extrañado.
Al minuto, el joven se vio enfrentado a la primera disputa interna de los gordos: si debía traer o no el entremés que ofrece el local, consistente en pizzas y ricas empanaditas de queso. Ahí Mariela, la participante venezolana, alzó la voz y pidió que no los trajera. No quería sufrir viendo en la mesa algo que ninguno de los doce comensales podría servirse.
Zanjada la disputa, en parejas se fueron parando al amplio y vistoso buffet de ensaladas. Tras una vuelta de reconocimiento a las papas mayo, huevos a la peruana y el arroz primavera, todos se estacionaron frente a las verduras que sí pueden comer para no perder la línea que tanto les ha costado enderezar.
“Hace seis meses que no me acercaba a un tenedor libre. Estoy complicado, lo reconozco”, comentaba el robusto Eddie Oro, el niño símbolo del espacio, que finalmente llenó su plato con lechuga, pepino, tomate y brócoli antes de ir a darse una vuelta a la parrilla, donde optó por un pequeño trozo de pollo. Antes de salir al ataque del buffet, su compadre Kano ya había manifestado su martirio por no poder probar las verdaderas bondades culinarias del local. “Sufro por las pastas, son mis favoritas”, dijo el viñamarino.
Ya sentados y dispuestos a empezar la bacanal de comida light, la producción preguntó si estaban a gusto. Carolina Escobar dijo que sí y muchos asintieron. Estaban concentrados en sus platos, salvo Cristián, el recién llegado al programa. “Me pareció una crueldad venir aquí, donde está nuestro peor miedo”, dijo y sus resignados compañeros lo consolaron explicando su nueva realidad baja en calorías.
En la comida, todos felices brindaron con bebida light y celebraron el retrasado arribo de la sonriente Jennifer Warner con una segunda visita a los vegetales. Era la señal de que lo estaban pasando chancho.