Griterío antipíldora: Embrión, amigo, el pueblo está contigo
Jóvenes se manifestaron frente al Minsal
L a esquina de Mac-Iver con Monjitas fue un hervidero a mediodía. Huestes llegaron con pancartas, megáfonos y gritos al frente del Ministerio de Salud con la intención de interpelar a la titular de la cartera para que suprima la distribución de la píldora del día después. La convocatoria era la respuesta conservadora a las protestas que condenan el fallo del Tribunal Constitucional.
Mucho joven, mucha niña con jumper de colegio particular. “Embrión, amigo, el pueblo está contigo”, fue la consigna más ingeniosa que se escuchó.
Los afiches no aludían a referentes sociales, aunque con el correr de los minutos trascendió que se trataba del colectivo “Quiero vivir”, suma de organizaciones juveniles, colegiales y cibernautas sintonizados contra la anticoncepción de emergencia.
Un tercio de la vereda poniente fue ocupada por el bullicioso puñado. “Borom-bom-bom, el que no salta es asesino maricón”, alentaban aludiendo sin debate a que la pastilla es abortiva. Ni el paso por Monjitas de los funcionarios de consultorios municipales, quienes capearon la mañana protestando en favor del medicamento, desincentivó la cruzada que muchos calificaron de pro-vida.
Piquetes de Carabineros blindados hasta los dientes contenían al grupo que apuntaba a las oficinas ministeriales. Un personaje anónimo, habitante del edificio frente a la cartera de Salud, lanzó hacia abajo agua, más por molestar que por refrescar.
Las huestes siguieron desconcertadas cuando el parlante instalado emitió la canción del No, de 1988. “No a la píldora”, dijo un animador improvisado por micrófono para aclarar que había que cambiar la letra.
La manifestación se dio por terminada mientras Hernán Vodanovic, uno de los miembros del Tribunal Constitucional que votó a favor de la píldora, pasaba caminando como un ciudadano más por la calle.
La gente comenzó a moverse y hubo una contraorden. “Oigan, no se vayan todavía, para que salgamos en directo en los noticieros de la televisión. Chile debe saber que somos muchos”, pidió una voz a través del parlante. Hasta ahí, el único rostro relativamente conocido presente era el de Sergio Correa, un diputado UDI de Curicó.
Con monumental bailoteo rematan frente a La Moneda
Al ritmo de Juana fé todos pidieron la pastilla
Si la marcha hacia La Moneda fue un carnaval, la llegada a la Plaza de la Cuidadanía se convirtió en un recital en que el grupo “Juana fé” se robó la película.
Es que nadie se escapó al ritmo de “Callejero”; ni siquiera la acartonada Aline Kuppenheim, quien no se pudo contener las ganas de bailar con su colega, el actor y diputado Álvaro Escobar, quien sacaba chispas con sus mejores pasos neocumbiancheros.
Frente al escenario los miraban Isabel Veas y sus cuatro hijas. Hasta ahí nada raro, si no fuera porque Constanza de seis años y su hermanita Martina, de sólo cinco, son probablemente las más jóvenes manifestantes de la noche.
-¿No teme que la critiquen por traer a sus hijas más pequeñas?
-No, porque desde chicas quiero que conozcan sus derechos. Además también vine con Melisa de 23 y Leslie, de 22. Ellas deben protestar hoy para que puedan elegir mañana.
“¡Bien dicho!”, grita coincidentemente Malucha Pinto, quien llegó hasta el escenario acompañada de la diputada María Antonieta Saa, que casi no tiene voz de tanto que ha gritado.
Apenas habla, pero está feliz por la convocatoria y por la música. Y se nota.