15 mil mujeres pidieron a gritos la píldora en la Alameda
Féminas y varones de todas las edades marcharon desde Plaza Italia
S on las siete de la tarde y ni siquiera el frío impide que miles de mujeres y hombres por igual copen la Plaza Italia para protestar por su derecho a optar por la píldora del día después.
Hay cantos, gritos, barras y muchas canciones. Los disfraces de todo tipo abundan y el ambiente muy pronto se calienta.
La marcha convocada por el Movimiento de Defensa de la Anticoncepción en contra de la resolución del Tribunal Constitucional que impide la entrega del Postinor 2 por parte del ministerio de Salud es todo un éxito, al menos en cuanto a cifras y ambiente.
Pese a que los organizadores esperaban a todo reventar unas siete mil personas, llegaron más de 15 mil y lo principal, se portaron bien. Tan bien, que esta vez a Carabineros le tocó fácil. En vez de los habituales insultos esta vez se llevaron más de algún abrazo de las manifestantes más jóvenes y hasta invitaciones a sumarse a la marcha.
Condones al aire Madres junto a sus pequeñas hijas, abuelas setentonas y hasta papás con sus regalonas adolescentes marchan a paso firme hasta La Moneda. Como la caminata es larga y hay que animarla, todo está permitido. Hasta los desnudos totales, en los que no faltó el toque de acidez contra la Iglesia.
Mientras una muchacha se desnuda, en una de las ventanas del séptimo piso del edificio “Alemania” -arriba del nigth club “Rugantino”-, aparece un tipo disfrazado de Papa. Lo acompañan dos mujeres caracterizadas de monjas. Abajo la gente pifia, pero a los dos segundos comienza a ovacionar cuando el personaje infla un condón. El senador Juan Pablo Letelier aplaude la escena y las señoras del movimiento Pro Emancipación de la Mujer lo aplauden a él por andar con pantalones blancos. Lo encuentran “rico”, mientras Letelier se luce bailando.
“El Papa” apócrifo sigue en la ventana, iluminado por una lámpara de velador. Los presentes comienzan a seguirlo con su particular prédica. “Alerta, alerta, alerta ciudadana, ahora los jueces se meten en tu cama”. Tira besos y lanza condones. Un par cae cerca de las actrices Liliana García y Ana María Gazmuri, que marchan con el puño en alto.
Cerca va la activista de derechos humanos Mireya García y las diputadas Isabel Allende y Carolina Tohá. No se han dado cuenta, pero a su lado marcha un grupo de la juventud RN con un lienzo firmado por más de 300 militantes. De pronto sus miradas se cruzan y hay un breve “intercambio de luces”. Después de todo, están ahí por lo mismo.
En medio de esta diversidad no faltan los representantes de las minorías sexuales, entre los cuales destaca Francisco, un tipo que corre de punta a punta con la bandera del orgullo gay. Eso sí, protesta contra “el capitalismo”. Le aclaran que anda medio perdido pero no se hace problemas, pues confiesa que le hace “a todo”. Risas.
Más risas cuando universitarios de todas las casas de estudio laicas de la capital cargan guaguas con caras impresas de diputados de la UDI. “Piénsenlo bien, ya que sus madres no tomaron la píldora del día después”, bromean.
Delante de la columna el Colegio de Matronas salta de alegría al enterarse de que la pastilla será repartida en todas sus sedes regionales. Hay aplausos mientras hombres en zancos bailan entre perros callejeros que corren eufóricos y un par de quinceañeras embazaradas son tratadas como símbolo de la marcha.
Ya son pasadas las diez de la noche y el acto frente a La Moneda termina en paz. No hay detenidos informa Carabineros, y la gente sigue levantando carteles exigiendo lo que llaman el “derecho a decidir”. Cuándo tener hijos, cuándo y cómo tener sexo. Muchas cuadras más atrás el Papa hechizo sigue con el show.
Algunos numeritos de la fiesta
“El Papa” entona cánticos de protesta desde un edificio en Plaza Italia. Abajo, “curas” apócrifos divulgan sus combativas enseñanzas entre gente que vibra con la marcha, como la diputada PPD Carolina Tohá.