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Borghi enterró el sueño de Colo Colo en la Copa

Tras su salida, el Cacique entró en una debacle que terminó por marginarlo de la Libertadores

L a cada vez más inexplicable partida de Claudio Borghi le terminó por pasar la cuenta ayer a Colo Colo, cuando el cuadro albo quedó eliminado de la Copa Santander Libertadores justo ahora que tenía inmejorables opciones de avanzar a la segunda fase como el mejor equipo del Grupo 3.

Un empate 1-1 frente a Atlas en el Monumental, conseguido con los mismos aciertos y errrores que lo condenaron en este torneo, sumado a la goleada 3-0 de Boca Juniors sobre Atlético Maracaibo, dejó a los albos a la orilla del camino. No es todo: en el Campeonato de Apertura el Cacique tiene mínimas opciones de terminar la fase regular entre los dos primeros lugares, lo que también lo deja fuera de la disputa de la Copa Sudamericana, la gran apuesta del club para el segundo semestre del año.

¿Y qué tiene que ver Borghi en esto, si Fernando Astengo es el técnico que acaba de quedar eliminado? Tiene mucho que ver, más allá de que ayer Colo Colo jugó mal. La salida del Bichi, justo después de una fallida negociación del plantel por los premios, significó un duro revés anímico para el equipo. Y la anunció antes de jugar con Boca Juniors en la Bombonera, un partido que Colo Colo debió ganar (iba 2-1 arriba), y que terminó perdiendo en medio de la desazón de los jugadores por el alejamiento del DT.

Además, Claudio Borghi fue el que armó este equipo, el que finalmente aceptó que no llegara el colombiano Macnelly Torres, figura del Deportivo Cúcuta en la Copa, y a cambio se dejaron caer dos compatriotas suyos que hasta ahora nunca dieron con el tono (ninguno es titular). Daniel González, el otro conductor que pidió, ayer ni siquiera estuvo citado porque en la cancha tampoco ha respondido.

Es más rebuscado pensar, aunque no descabellado, que el interés que deslizó por algunos jugadores de Colo Colo, como Gonzalo Fierro, Arturo Sanhueza o Luis Mena apenas firmó en Independiente, pudo influir en el rendimiento de ellos.

Lo cierto es que el plantel, pese a que Astengo cuenta con toda la confianza del equipo, se resintió tras la partida del técnico que no sólo logró cuatro títulos nacionales de manera consecutiva, sino que con su apuesta ofensiva y lúdica ilusionó a los hinchas con algo importante a nivel internacional.

Fue un mal momento para su salida. Lo más lógico, obviamente, era esperar hasta que terminara el semestre. Ninguno de sus argumentos justifica su adiós. Ni el lío por los premios, ni las críticas que recibió por los refuerzos, ni siquiera su declarado estrés. La rápida firma de contrato con Independiente anula muchos de esos argumentos.

Para peor, le puso sin quererlo una presión al entrenador que lo sucedería, porque cuando el Bichi se fue, Colo Colo tenía opciones de avanzar en la Libertadores y llegar a la Sudamericana. Ahora eso se desvaneció, aunque Fernando Astengo tiene también una gran cuota de responsabilidad en el fracaso.

De golpe y porrazo, pese a que Astengo todavía se ilusiona con un pentacampeonato que podría afirmarlo en la banca, la partida de Borghi marcó el fin de un ciclo exitoso y del sueño de hacer historia más allá de las fronteras.

 
 
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