Nunca supe que era la final
Fernando González tras el tercer título en Viña, el noveno de su carrera
H ubo varios datos aclaradores que aportó Fernando González después de imponerse sobre el uruguayo Pablo Cuevas, en la definitoria semifinal del sábado por la noche, en el Movistar Open de Viña del Mar. Primero, que antes de entrar a la cancha no tenía certeza de que Juan Mónaco estaba descartado para la final. Y segundo, que no tenía problemas físicos, sino que la estrategia del uruguayo lo tenía seriamente complicado.
“Nadie nos dijo antes que Juan (Mónaco) no se iba a presentar. Nos dijeron que se lesionó el tobillo, pero eso no significa nada. Yo me lo doblé en Atenas y al día siguiente jugué siete horas. Fue raro, porque le gané a Cuevas y estaba con la adrenalina arriba. Y en ese momento me dijeron que era el campeón”, comentó.
-¿Fue la definición más dura que te ha tocado?
-Fue un gran partido en lo emocional, no en lo tenístico. Por el hecho de estar acá, a estadio lleno. Salvé dos puntos de partido, uno de ellos que tenía toda la cancha para meter la pelota y falló. Cuevas jugó muy bien, pero cometió un par de errores que supe aprovechar. Esas emociones hacen más divertidos los partidos.
-¿En qué momento supiste que estabas jugando la final?
-Nunca supe durante el partido que era la final. Tenía suficientes problemas con Cuevas como para pensar en cosas extras. Escuché algo cuando terminé, pero uno lo disfruta más cuando lo gana en cancha. Sólo tres veces en nueve años gané por no presentación. Y primera vez una final.
-¿Qué problemas tuviste con el umpire Damián Steiner?
-Una vez le pedí a la ATP que no me arbitrara más. No tengo problemas con él, pero pasan cosas. Veía que Cuevas hablaba con el entrenador y no le decía nada. También hubo pelotas malas que las cantaron buenas. Si uno las toca, las dan al otro, pero las dejé pasar. No digo que sea mal árbitro, pero tenemos la mala suerte de que cuando nos toca, pasan cosas.
-Se te vio disminuido. ¿Tenías problemas físicos?
-No tuve ningún problema. Los tuve en la segunda ronda. El resto, la rodilla, el hombro, lo he tenido que manejar todos los días. Lo mío era en la cancha. Cuevas hacía picar mucho la pelota, en un terreno disparejo, saltaba mucho y me complicaba.
González estará cinco días de vacaciones y dentro de dos semanas regresará a San José, California, en el inicio de la gira sobre canchas duras.
El auto fantástico estuvo en Viña del Mar
El Mustang Shelby Cobra, de la serial televisiva, acaparó las miradas en el ATP
El empresario Gregorio Chermac cuenta que quiso darse un gusto cuando obtuvo la franquicia para Chile de la marca de vestuario europeo Peter Murray: comprarse el auto del que siempre estuvo enamorado.
Chermac, dueño de una de las marcas auspiciadoras del ATP de Viña del Mar, llega todos los días en su joya, un remake del clásico Ford Mustang Shelby Cobra GT 500 de 1967, el auto diseñado por el legendario piloto estadounidense Carol Shelby.
“Este mismo auto será el que ocupen en la próxima versión de ‘El Auto Fantástico’ que estrenarán a fin de año. Hay dos en Latinoamérica y 10 fuera de Estados Unidos. Estoy enamorado de este auto, es puro poder”, dice Chermac, quien tuvo que importarlo desde Detroit. El avalúo del vehículo es de 120 mil dólares.
No es necesario escuchar el ruido del motor V8 de 5.400 cc y 32 válvulas de este cinematográfico auto para asombrarse. Sus números ya lo hacen: posee 500 caballos de fuerza, caja de seis velocidades y que alcanza los 100 kilómetros por hora en 3,7 segundos, y los 200 en 8,3. Un verdadero monstruo.
El premio de consuelo de Cuevas
Se mandó flor de volada que causó admiración
El uruguayo Pablo Cuevas no se olvidará de Viña del Mar. Ganó sus primeros partidos a nivel ATP, llegó a su primera semifinal en esta categoría y protagonizó la que, para muchos, será la gran jugada del año del circuito profesional.
Estaba 3-2 en ventaja en el tie break del segundo set cuando González lo superaba con un passing paralelo. El charrúa, quien regresaba al centro de la cancha, frenó y se resbaló. Se estiró cuan largo es y no solo tocó la pelota, sino que ejecutó un tiro perfecto estando en el aire. El tiro paralelo pasó la red y dio en el fleje, despertando el “¡Oh!” de todo el estadio y el aplauso del hasta ese momento iracundo Fernando González.