A las Bruni chilenas no les gustó que Carla se casara con Sarkozy
Una lo encuentra poca cosa para ella y a la otra le dio una tremenda envidia
“No me parece bien que se hayan casado, creo que hay algo medio ambiguo, medio corrupto en todo esto, porque él está divorciado”, juzga abiertamente la chilena Alba Bruni Parada, madre de seis hijos y locutora de una radio comunitaria de La Cisterna.
Hartas tallas le han tirado a ella desde que el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, hizo pública su relación con la ex cantante y modelo italiana Carla Bruni. Y ayer, cuando se supo del matrimonio de la pareja, hasta en la radio le preguntaron por el alcance de apellido.
“No somos familia”, aclara Alba. “Y yo no la conozco, pero creo que Carla pudo conseguirse a alguien mejorcito. A ella la encuentro mucho más atractiva que a él. A mí no me gustaría estar en su lugar, porque se va a sentir incómoda con tanto protocolo”, agrega y luego opina que “la Carla canta muy bonito, pero no me gusta todo este cuento que armó con el presidentito. Debió haber seguido con lo suyo nomás”, explica Alba Bruni.
Distinta es la opinión que tiene Nancy Bruni Subriave, asistente dental de San Miguel, de 43 años. Asegura que a ella le gustan los cincuentones pintosos, como el presidente francés, y está feliz con el romance de la modelo.
“Me fascinaría estar en el lugar de ella, porque ser primera dama no está nada de mal y además a mí me encantan los franceses. Él es guapo, elegante, educado, con clase. Tiene estilo, no mira para abajo a nadie y es bien chacotero. Algunos lo critican por eso, pero a mí me gusta porque lo hace distinto. Es regio”, dispara toda coqueta.
Ambas Bruni concuerdan en que la intérprete de “Alguien me ha dicho” enfrentará una difícil tarea. “No sé si Carla va a ser capaz de dejar su vida anterior y convertirse en la esposa de un presidente”, reflexiona Nancy. “Va a ser difícil, pero todo el mundo merece una oportunidad y uno no tiene por qué echarla para abajo”.
Alba es menos optimista en este punto: “No me tinca ella como primera dama. Se necesita una preparación más elevada, más cultura para ocupar ese puesto. No le deseo mal, pero tendría que aprender rápido y no creo que se la pueda. Y es una lata por ella, porque podría terminar en algo similar a lo que le ocurrió a la Cecilia Bolocco cuando se metió con Menem. Ahí ella dejó de ser la reina de Chile”.