Mónica Pérez y el astronauta chileno caen en el boom del enviciante Sudoku
Es lo mejor que se ha inventado para las esperas en el doctor, dice la periodista de TVN
L a periodista de TVN Mónica Pérez cuenta que todo partió por culpa de uno de sus sobrinos: “Yo era asidua a los crucigramas, pero me llamó la atención verlo tan entretenido, con un puzzle de números que parecía más bien árido. Me gustó tanto que después me regalaron un libro lleno de esos mismos juegos para mí sola”.
La reportera estaba entonces en los inicios de su nuevo hobby, el cada vez más popular Sudoku. Y aquel librito se lo trajo del extranjero su compañero de noticias Mauricio Bustamante.
“Es harto enviciante. Además, requiere mucha concentración. Es lo mejor que se ha inventado para las esperas en el doctor o cuando estás sola tomándote un cafecito”, dice Mónica.
El Sudoku es un puzzle matemático, no requiere el vocabulario de un crucigrama, su tamaño es mucho menor y por eso mismo es más fácil de transportar. No se conoce su origen exacto, pero sí que nació en Japón, se difundió en 1986 y al resto del mundo llegó el 2003.
Mucho más concreto es su efecto magnético en la gente. Hace dos años pocos lo conocían en Chile. Ahora se venden cuartillas en los quioscos de todo el país, hay cientos páginas de Internet para jugarlo y hasta ha comenzado a reemplazar a los tradicionales crucigramas en diarios y revistas.
“Me encanta que mis hijos lo jueguen. Es un excelente ejercicio para la memoria y el pensamiento abstracto con los números”, asegura el astronauta chileno Klaus von Storch, otro fanático.
Y a la bella Paulina Prohaska, la actriz de la serie peloláis “BKN”, de Mega, la tiene hipnotizada. “Todos me molestan porque siempre ando transmitiendo con el Sudoku. Juego todos los días por Internet y ya voy en el nivel medio. Como que te agarra y después no te suelta”, cuenta.
Hasta los mejores ajedrecistas se han tentado con el jueguito. Jorge Valenzuela, administrador del Club de Ajedrez de Chile, reconoce que “por aquí el Sudoku tiene varios adeptos y la verdad es que suena interesante, pero es muy diferente del ajedrez. Uno es un juego y el otro un deporte de tomo y lomo. En ese sentido, no se estorban”.
Se vende el doble Los quiosqueros del centro de Santiago son un buen sudokómetro callejero. “El año pasado vendía cuatro o cinco a la semana. Ahora paso los veinte”, cuenta Tomás Inostroza, quien trabaja en el Paseo Huérfanos. “Alguna vez fueron las playboy y las piluchas y ahora le tocó a esto. Son modas pasajeras, aunque igual ha aumentado como al doble”, lanza su colega Sergio Poblete.
Graphos Comunicaciones edita e imprime estos cuadernillos. Su dueño, el ingeniero químico Francisco Larenas, compró los derechos a fines del 2005 a la empresa norteamericana Kagy Inc. “Sabía que allá estaban pegando y pensé que sería un buen negocio en Chile. Fue una apuesta, así que adquirí el programa computacional que hace los sudokus”, explica.
Y aunque no revela cuántos cuadernillos semanales edita, sí da una pista: “Ahora estamos tirando en serie cuatro formatos distintos. Y si sale alguna pifia la gente me escribe indignada”.
Jamás destronará al rey, el ajedrez
Iván Morovic
Iván Morovic, Gran Maestro chileno de ajedrez, pone en su lugar al Sudoku. “Suena simpático, pero jamás podrá destronar al rey de los juegos-ciencia, que es el ajedrez”, dice.
-¿Seguro?
-Pareciera que le falta ese elemento de análisis que es la estrategia. Es bueno que la gente se incentive por diversiones sanas y que estimulen sus capacidades intelectuales, pero en esa línea el ajedrez es insuperable. Los demás podrán llegar e irse, pero el rey es el tablero de blancas y negras.
¿Cómo se juega?
La misión es completar una cuadrícula de 9×9 celdas, dividida en subcuadrículas de 3×3, con las cifras del 1 al 9. Hay números ya dispuestos en algunas celdas. No se pueden repetir cifras en una misma fila, columna o subcuadrícula.