Adolfo y renuncia de sus hermanos a la DC: Ellos tienen mucha razón
Para él tiene especial significancia el gesto de su esposa, que también se retiró
O tra fuga de militantes se sumó a la diáspora colorina, aunque esta vez es un hecho que embarga un cierto contenido sentimental, aparte del político. En carta publicada el “El Mercurio”, cinco hermanos de Adolfo Zaldívar anunciaron su renuncia al partido por razones similares a las anunciadas por el senador. De los Zaldívar Larraín solo se quedó Andrés.
Muchos provenían de la antecesora Falange y fueron fundadores del PDC. Por si no bastara, al grupo se sumó Alicia Larraín de Zaldívar, esposa de Adolfo y militante número uno según los registros del partido. “Fue muy importante sentir el apoyo de mi esposa”, confiesa Adolfo.
-Me imagino que conversó el tema con sus hermanos antes de esta renuncia.
-No, con ninguno de ellos. Es gente mayor de edad que tiene mucha razón en sus dichos y lo hicieron con total libertad.
-Pero si también firmó su esposa, ¿cómo no sabía?
-Me llamaron anoche para decirme que iban hacer algo, pero no sabía lo de la renuncia. Y lo de mi esposa fue para apoyarme.
-¿Un gesto sentimental?
-Absolutamente.
-¿Y está todo bien? Digo, se fueron todos, menos Andrés.
-Él tiene sus razones, es muy respetable. Pero no voy a entrar en ningún problema personal.
-En la carta mencionan a Soledad Alvear. Si el problema era con ella, ¿por qué no pelear desde dentro?
-Ésa es su conclusión. Pero en ese partido ya no hay nada que hacer.
Andrade, crack en la escuelita de verano
Expuso cuatro horas
En una verdadera “guerra de los sexos” se convirtió la clase magistral que Osvaldo Andrade, ministro del Trabajo, ofreció sobre la reforma previsional en la escuelita de verano de la Concertación, en Punta de Tralca. Al listar los beneficios, Andrade detalló que en un eventual divorcio, el juez podrá asignarles a las mujeres hasta el cincuenta por ciento de los fondos previsionales de su marido.
Los varones silbaron en señal de reprobación absoluta, mientras las féminas se enajenaban de pura emoción. Andrade, viendo que se venía el caos, tomó todo para la chacota. Luego, respondió una a una las preguntas de los presentes.