Odio contra los pokemones llega a la calle: Los skinheads nos golpean para divertirse
Neonazis, antifascistas y punk-nazis los llaman bichos, los amenazan y a las mujeres les cortan el pelo
F elipe Cartes apunta con el dedo en dirección poniente. “Ahí, afuera del Líder fue la golpiza al pokemón. Nosotros no estábamos o habríamos actuado”, dice sentado en una bicicleta.
Es guardia de la Municipalidad de La Florida y vio el video que aparece en el sitio Portalnet.cl, que muestra a un grupo de skinheads pateando la cabeza de un muchacho de pelo planchado como si se tratara de una pelota, en el paseo Cabildo.
El lugar es el epicentro del naciente odio callejero a la tribu pokemona. En Internet ya van seis meses de campañas como “Pitéate un Pokemón” y de mensajes que llaman a barrer con los niños y adolescentes de las chascas de moda, pero sólo ahora las hostilidades están llegando a los puñetes y a las patadas. Y los pokemones se sienten acorralados.
“Se agarran en la esquina, generalmente los viernes. Son skins y algunos flaites. Les pegan a los pokemones”, dice Carla, de 15 años, mientras fuma con sus amigas pokemonas en el lugar.
Neonazis y skinheads antifascistas, da igual. El juego es pegarles a los pokemones. “A las niñas las agarran y les cortan el pelo”, cuenta Daniela, una pokemona que habla bajito, porque cerca suyo hay dos cabeza rapadas.
“¿Tenís fuego, flaco?”, pregunta uno de ellos, de pantalones camuflados y polera negra. Se apoda Pipo y tiene 22 años.
-No tengo. ¿Es verdad que les pegan a lo pokemones?
-(Pipo antes de contestar consigue fósforos y enciende un pito) A veces les pegamos a esos bichos. Pero los que más les pegan son los punk-nazis. Esos los vienen a corretear y se divierten golpeándolos, lo hacen para pasar el rato.
Nico, a su lado, toma Limón Soda. “No nos gustan esos bichos. Su movimiento no tiene sentido. Si los veo haciendo tonteras, les pego”, asegura y recuerda su último conato pokemón. “El otro día iba subiendo la escalera del Metro y estaba lleno de esos bichos sentados y no dejaban pasar. Me enojé, los amenacé y les pegué”, cuenta el skinhead.
El capitán Juan Estay, de la 36 comisaría de La Florida, confirma las golpizas. “Tenemos gente en el sector. Se juntan punks, skinheads y pokemones y se generan conflictos”, cuenta.
Antiponceo Una de la tarde. Salida del estacionamiento de Chilevisión. La calle hierve de pokemones que abandonan la grabación de “El diario de Eva”. Todos se quejan de que son odiados.
“Nos pegan para divertirse. Nos sacaron del forest (Parque Forestal) porque los skinheads nos pegaban”, reclama Jaime Cabello (15).
Su amigo Yerko Ortiz cree que los golpean “porque a ellos les gusta lo nacional. No quieren que surjan nuevas culturas como la nuestra”. Damián Araya mete la cuchara. “A ellos no les gusta nuestro estilo, no les gusta el ponceo. Yo antes era nazi, pero ahora soy pokemón. Hace poco me agarré con un skinhead nazi en la Plaza de Maipú. Le pegué, no me pudo ganar”, recuerda.
Arenita, reina de los pokemones, incluso ha visto que “los skinheads andan buscando pelea afuera de las discotecas”. Para ella el odio contra su tribu ya es una ola.
Dueña de Kmasú: Venían esos nazis a pegarles
No más fiestas poke
Mariana Meneses, la popular Tía Mané, dueña de la discoteca Kmasú, a los pokemones les dice “los niños”. “No son violentos ellos. Cuando venían a mis fiestas los domingos se portaban muy bien. Los niños nunca hicieron desorden, pero como venían esos nazis a pegarles, ahora no puedo organizar más fiestas”, reclama.
Cuenta que hace poco, un domingo en la tarde llegó una turba de nazis y se paró afuera del local, en calle Pedro de Valdivia, a esperar a que salieran los pokemones. “Yo me asusté y saqué los doce guardias que tengo en el local a la calle. No dejé salir ningún niño”, recuerda.
Los nazis enfilaron hacia Plaza Ñuñoa. Asegura Tía Mané que “se fueron enojados por no poder golpearlos. Allá hicieron destrozos y por culpa de eso la Municipalidad ahora no me da permiso para hacer más fiestas para los niños”.