Robinho celebró sus 24 a costa de Pellegrini
Real Madrid venció a Villarreal por 3-2
A Robson de Souza, más conocido en el planeta fútbol como Robinho, la vida le sonríe. El viernes pasado, al delantero de Real Madrid sus compañeros Drenthe, Marcelo, Pepe y Julio Bapstista le hicieron una fiesta sorpresa por su cumpleaños número 24.
Invitaron a un grupo de hip hop llamado C-Girls, otro de samba y le dieron muchos regalos. Entre ellos destacaron un casco vikingo, un gorro, un balón de fútbol (qué poco original) y unos calzoncillos enviados por Ronaldo desde Milán.
Robinho estaba exultante, pero quería más. Y antes de soplar las velitas de la torta pidió un deseo: “Quiero ganarle al Villarreal, jugar bien y ojalá pueda marcar un golito (sic) el domingo porque voy a estar muy feliz”, suplicó el brasileño.
Y ayer todos sus sueños se cumplieron para desgracia de Manuel Pellegrini, el técnico del Submarino Amarillo: el ariete jugó bien, deleitó con sus bicicletas y, por si fuera poco uno, anotos dos tantos en la victoria merengue por 3-2 ante el equipo del Ingeniero, en el Santiago Bernabéu.
Robinho abrió la cuenta para los madridistas a los 8’ . Pero la alegría le duraba poco, luego del empate de Giuseppe Rossi, a los 15’, y que terminó con un invicto de 575 minutos del portero Iker Casillas.
Sin embargo, en el segundo tiempo, el brasileño volvió a brillar para adelantar a su equipo a los 52’. Y si bien Capdevila igualó nuevamente las cosas, a los 76’ una avivada suya en un lateral permitió a Wesley Sneijder poner el 3-2 definitivo con que la Casa Blanca se escapó a nueve puntos de Barcelona en la lucha por el título.
Pellegrini no podía creer haber estado tan cerca de robarle puntos al líder. “Perder un partido como el de hoy (ayer) nos hace irnos algo amargados, porque el equipo jugó de igual a igual al Madrid”, señaló el DT de Villarreal, que en la primera rueda de la liga hispana había sido vapuleado 5-0 por los mismos merengues.
El Ingeniero, además, estaba quemado con el arbitraje. “Tengo dudas de la posición de Robinho en el primer gol. Y en el tercero hay una falta clara de Raúl a Pascal Cygan. Los jueces se equivocan a veces. Y esta vez el árbitro se equivocó a favor del Madrid”, agregó el chileno, quien no contó con Matías Fernández, aquejado de molestias musculares.