Este no es el gran terremoto del norte
Sergio Barrientos, del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, es lapidario
L a actividad de una falla gigantesca, que serpentea desde Colombia a la península de Taitao, encapsulada entre las placas Sudamericana y de Nazca, fue la culpable de los 100 segundos de terror que se vivieron ayer en la Segunda Región.
Pese a su fuerza destructiva, el movimiento, que puso los pelos de punta a todo el norte del país, no califica para los estudiosos como el megasismo que desde hace años se aguarda con temor en la zona amagada, y que traería consigo hasta un gran tsunami.
“Por supuesto que este no es el gran terremoto del norte. Cuando se habla de terremotos grandes son de magnitud ocho para arriba”, explica Sergio Barrientos, director científico del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile. “Lo que sucedió con este movimiento es que la falla se rompe unos 140 kilómetros, desde la península de Mejillones hasta Tocopilla”.
-¿Eso quiere decir que se liberó la energía acumulada?
-Ya entró en actividad, cargando la zona sin terremotos de Tocopilla al norte, hasta el sector de Ilo, en Perú. No podemos descartar ninguna situación, pero un sismo grande en esa área se puede dar perfectamente. Lo que no sabemos es cuándo.
-Hay que seguir esperando entonces en Iquique y Arica.
-Más que decir que estamos esperando el terremoto, lo correcto es precisar que en esa zona tiene un poquito más de chance de ocurrir, porque no ha pasado en 130 años -el último de gran magnitud fue en 1877-, pero no necesariamente el próximo terremoto va a suceder en esa región. Puede ser en cualquier parte de Chile.
-Igual no le sacan el ojo de encima a esa zona.
-Sí, ante la probabilidad de que ocurran uno o varios terremotos en esa área, la estamos instrumentando con equipo sismológico para captar cualquier deformación o señal que pueda decirnos algo de lo que está sucediendo en el norte.
-El mito dice que los géiseres del Tatio van a desaparecer cuando ocurra el gran cataclismo.
-Cualquier terremoto, incluyendo el de hoy (ayer), podría afectar eventualmente la cámara de los géiseres y, con ello, su regularidad. Pero no es el caso, porque cualquier cambio de ese tipo ya se habría notado.