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El improvisado velatorio de la Peta

Dos mujeres fueron las únicas víctimas fatales

T ocopilla fue la ciudad más azotada por el terremoto, no sólo porque el movimiento se sintió con mayor intensidad en ese suelo, sino porque, además, en esa comuna se registraron las únicas dos muertes que dejó el remezón.

Leontina Espejo Espejo (88) y Olga Petronila Ortiz Cisternas (54) fallecieron cuando trataban de escapar.

La muerte de Leontina fue la primera en conocerse, cuando ya habían pasado cerca de dos horas del sismo. La mujer dejó de existir en el hospital de la comuna tras haber sufrido un traumatismo encéfalo craneano grave, debido a un golpe que recibió en la cabeza cuando intentaba salir de su casa.

Algo similar le ocurrió a Olga Petronila Ortiz, aunque sus familiares recién lo supieron después de buscarla por horas.

A las cinco de la tarde se enteraron que a la Peta, como era conocida la mujer, el terremoto la había pillado en el local “Todo a 600”.

“Fue a comprar al centro, salió como a las 11:40. A ella le gustaba salir por Tocopilla”, recordó Carmen, su hermana mayor.

Tembló, la Peta quiso escapar y una cornisa le cayó en la cabeza.

Nada consiguió que se recuperara del TEC que sufrió. En la tarde murió en el hospital.

En la oscuridad de la noche tocopillana, a la luz de las velas y mientras las réplicas del sismo se negaban a detenerse, los familiares de Petronila compartían alrededor de una mesa, acompañados por una foto de la mujer, en un improvisado velatorio.

En la imagen, Peta salía bailando, porque ella hacía cursos de danza en la Cruz Roja.

“No sabíamos dónde estaba. Pensamos que se había quedado en una casa. Si era muy querida, le encantaba salir a ver qué necesitaban los vecinos y hasta iba a pedirles las horas en el consultorio”, sollozó Berta, su sobrina.

Hasta ayer, la familia de Peta no podía velarla, ya que recién hoy les entregarían el cuerpo. “Todavía no queremos decirle a su mamá, porque la Peta vivía para cuidarla”, explicaba Carlos Ortiz, uno de sus ocho hermanos.

Locutor transmitió en directo: Fue terrible, no paraba nunca

Jorge Pérez conducía Los grandes de la mañana desde el supermercado Colón

“No es primera vez que ocurre un evento cuando estoy al aire, pero nunca tan fuerte como ahora. Fue terrible, no paraba nunca”, cuenta Jorge Pérez, locutor de radio Makarena de Tocopilla.

A las 12.45 de ayer, Pérez estaba en el supermercado Colón, micrófono en mano y listo para una edición más de “Los grandes de la mañana”. El día transcurría como cualquier otro, caluroso y algo nublado, cuando desde la radio le avisaron que era su turno.

“Me dan el pase y yo digo buenas tardes, estamos listos , y comienza a temblar. Lo primero que dije fue a ver, calma, tranquilidad, calma por favor, caaalma , hasta que se cortó la transmisión”, recordó.

Todas las radios quedaron mudas en Tocopilla, excepto Makarena, que volvió al aire con equipos electrógenos.

Durante el corte, Pérez siguió con su labor de calma en el supermercado. “Abrí los brazos para que la gente no saliera, menos las señoras con guagua. Los vehículos comenzaron una carrera loca. Incluso vi cómo atropellaron al abogado de la gobernación, Elvis Geraldo. Iba corriendo y un colectivo lo chocó por la parte de atrás. No sé cómo se levantó y siguió corriendo”, relató.

-¿Cómo están ahora?

-He ido a recorrer poblaciones y, sin temor a equivocarme, creo que van a tener que demoler más del 50 por ciento de las casas. La gente ubicó canchas de fútbol para instalar sus carpas y han desvalijado ellos mismos sus casas, porque los daños son… Espéreme, que hay otra réplica… Ya. Los daños son realmente importantes. Creo que va a costar muchísimo que Tocopilla se vuelva a poner de pie. Gracias a Dios esto ocurrió en el día.

 
 
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