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Noche de insomnio en Tocopilla: vecinos se volcaron a las calles tras el terremoto

La fuerza del sismo no dejó casa sin grietas y la gente prefirió refugiarse en autos y carpas

A yer, todos los tocopillanos ofrecían entrar a sus casas, pero sólo por cinco minutos. El pescador Ramón Barros era uno de ellos. “Mire la grieta que quedó, este muro se me cayó cuando iba a prender la tele. De suerte nomás me salvé”, cuenta el hombre, antes de salir raudo del boceto de hogar que el terremoto le dejó.

Su casa no da para más, no puede dormir ahí. Es una de las 2.600 viviendas que quedaron con daños irreparables en esta ciudad de 24.000 habitantes, tras el sismo de 7,7 grados en la escala de Richter que golpeó ayer al Norte Grande, y que asustó tanto a sus habitantes que mandó a la mayoría a la calle.

“Qué bueno que mi señora estaba en Arica, ella es hipertensa. Si no, la tendríamos que estar velando”, agregó el pescador que vive frente a la cancha de la población La Patria. No tenía dudas. Frente a él un centenar de vecinos ya se habían instalado derechamente con carpas y radios a pilas, asustados por lo que vivieron. En la oscura noche tocopillana, las fogatas familiares alumbraban la precariedad del campamento, donde sólo los niños se atrevían a pegar los ojos.

“Cuando vengan las autoridades tenemos que pedir ayuda”, se escuchaba decir al edil Luis Moyano por esas radios portátiles. Mientras, en un furgón escolar que le prestaron, Luis Concha se preocupaba de acomodar a sus tres nietas. En otro auto protegía del frío a su hija Patricia, que cargaba a Malcon, de sólo ocho días de vida. “Alcancé a salvar algunas cosas de la pieza”, agradecía la madre del bebé.

En otras calles de la parte norte de la ciudad, las carpas se tomaron las veredas.

Filas en el supermercado

En el centro de Tocopilla el ánimo no era mejor. Tras los 100 segundos de movimientos ondulatorios, que se sintieron a eso de las 12.45 horas, las réplicas no hacían más que recordar el episodio, que tuvo su hipocentro en las cercanías de Quillagua, según los sismógrafos de la Universidad de Chile. Además, venían acompañadas del eco de los rodados en los cerros que arrinconan la ciudad.

Todo se caía. Desde los bomberos a los carabineros andaban con cuidado en sus cuarteles. Una casa de dos pisos quedó convertida en uno. Incluso, en el hospital, la maternidad fue desalojada y la urgencia se inundó. No hubo agua potable y la luz recién llegó al 70 por ciento de los hogares pasadas las 22.30 horas.El único que se atrevió a abrir a la brevedad su local fue a Milan Vlahovic, el administrador del Supermercado Colón, donde decenas de tocopillanos hacían colas para entrar.

“Se nos cayó el supermercado entero, pero vino la gente del local a trabajar, porque nosotros no podíamos permanecer cerrados, la gente necesita las cosas, el agua que no hay, así que nos pusimos a ordenar”, contó el hombre, que prometió para hoy bajar los precios de los productos para ayudar a los vecinos.

Quien siguió el ejemplo del supermercado fue el Roberts Club, donde las luces seguían ofreciendo el baile de sus señoritas. La estación de buses, por otro lado, se vio repleta.

Ana Álamo, junto a un fogón en la cancha de La Patria, recordó que “este terremoto fue más fuerte que el del 20 de diciembre del 67, pero ese fue de noche, con este se pudo ver en el día todo lo que quedó. Esa vez vino el presidente Frei Montalva”.

Alexis, tranquilo

Al ingresar anoche al estadio Monumental, donde River Plate cayó ante Arsenal y quedó fuera de la final de la Copa Sudamericana, Alexis Sánchez habló del terremoto: “Estoy tranquilo porque hablé con mis familiares y están todos bien. No le pasó nada a nadie”.

Balance de Onemi: 2.600 casas quedaron destrozadas

Tocopilla sin techo

En Tocopilla el terremoto dejó dos muertos y 115 lesionados que se desglosan en 19 hombres, 89 mujeres y siete niños. El alcalde Luis Moyano estimó que eran cerca de mil 200 las viviendas “totalmente destruidas” en su comuna y “fácilmente unas 4.000 personas” las damnificadas. Más tarde la Onemi informó que 2.600 casas tienen daño severo, lo que representa el 40 por ciento de la ciudad. En María Elena el 70 por ciento de las construcciones están averiadas.

Hoy se rescatará por vía marítima a 50 personas que estaban arreglando el Túnel Galleguillos y que están aisladas en la ruta que une Tocopilla con Iquique.

 
 
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