Prevenir antes que lamentar
Seguridad en la construcción
En los últimos seis años, la tasa de accidentabilidad en la construcción disminuyó en 33,65% en nuestro país, según cifras de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), una de las cuatro mutuales a las cuales están adscritos empresas, contratistas y subcontratistas de ese rubro.
Así, de una tasa del 14,8% que se registraba en 2000, se llegó al 9,82% en 2006, lo cual refleja tanto la labor de prevención que se lleva a cabo en el sector, como el acatamiento a las normas de seguridad establecidas en la Ley 16.744 (ordenanza general de accidentabilidad laboral).
De acuerdo con datos de la Superintendencia de Seguridad Social, el sector construcción bajó su tasa al 9% como promedio durante los años 2001 a 2005, pero siempre por sobre la media nacional (considerando todas las actividades económicas), que es del 6,8%.
Sus estudio reflejaron además que -en este periodo- las empresas de 1 a 25 trabajadores bajaron las tasas de accidentabilidad del 19,3% al 13,5%, es decir, disminuyeron el 29,8%. En tanto, las empresas de 26 a 100 trabajadores subieron su tasa del 11,6% al 12,3%, en el mismo periodo, es decir, más 6%; y las empresas de 100 y más trabajadores redujeron su tasa del 7,5% al 70%, es decir, 6% menor.
Las otras tres mutuales del país, a las cuales deberían estar adscritos todos los trabajadores, son la Mutual de Seguridad, bajo el mandato de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC); el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), creado por la industria portuaria en Valparaíso, y el Instituto Nacional de Previsión (INP), creado por el gobierno para los trabajadores independientes y micro o pequeños empresarios.
Sergio Coello, experto en prevención de riesgos de Sodimac, resalta que, en rigor, “todas las empresas están bajo el mandato de la Ley 16.744, sin importar su tamaño. Incluso los maestros que no forman una empresa, sino que realizan trabajos específicos, también están bajo el amparo de esta ley y se les recomienda, que más que afiliarse a una mutual, lo hagan en el INP. Los trámites de afiliación son más fáciles y deben pagar el 0,95% del sueldo que pueden demostrar que reciben”.
Para los trabajadores de la construcción es importante saber cómo operan estas mutuales. Claudio Muñoz, subgerente de prevención de riesgos de Sodimac, aclara que tanto la ACHS como el IST y la Mutual de Seguridad “son organismos independientes en cuanto a los temas administrativo y médico. A sus usuarios los atienden en clínicas privadas, a diferencia del INP, que funciona de la mano con los servicios médicos públicos, lo mismo que la compra de bonos y pago de licencias”.
En general, las empresas se miden con una tasa de siniestralidad y, dependiendo de ella, es la cantidad de dinero que pagarán a su respectiva mutual. Cuando muere un trabajador, deben pagar una tasa mayor.
Protección y autocuidado En el caso de Sodimac, la empresa disminuyó en 25,91% su tasa de accidentabilidad entre 2005 y 2006, según explica Sergio Migliorini, gerente de prevención de pérdidas.
“En 2005 teníamos 11.347 trabajadores y hubo 7.465 días perdidos, lo que arrojó una tasa del 65,8%. En 2006, el número de trabajadores subió a 13.267 y hubo sólo 6.466 días perdidos, lo cual rebajó la tasa al 48,8%”. El ejecutivo destaca que este éxito se debe “más que nada, a que tenemos Procedimientos Operacionales Estándar (POE),donde aparecen todos los elementos de protección personal que debe ocupar un trabajador, según su cargo y puesto. Si recibimos un trabajador externo, este debe cumplir con todos los requisitos del POE”.
Migliorini afirma que “como empresa estamos preocupados de las personas y de todo lo relacionado con prevención de riesgos, autocuidado y, en general, en crear una cultura preventiva”. Esto es algo que, a su juicio, debiera comenzar a enseñarse en los colegios, para que el futuro trabajador internalice esos conceptos y nos vea como una imposición.
Protección personal
Los elementos de protección personal (EPP) que utilizan los trabajadores en la construcción para protegerse de caídas o golpes deben estar certificados.
Dentro de los más comunes están los zapatos de seguridad con punta metálica; casco de seguridad; guantes de descarne; cinturón de seguridad ante caídas, y antiparras, las cuales ahora deben tener protección para los rayos UV. Ello, porque los legisladores se han preocupado de ir adaptando las exigencias de seguridad a los nuevos riesgos identificados en las distintas actividades económicas.