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Bush, rostro de cañón

En la muestra Design politics no sólo pueden verse obras impresas, sino también gráfica en movimiento.

Un monitor que se encuentra a la entrada de la sala donde está montada la exhibición proyecta ininterrumpidamente varias creaciones. En una, varios artefactos bélicos se van agrupando pausadamente hasta formar el rostro del presidente Bush. Otra muestra un huevo que empieza a romperse: el polluelo que sale del cascarón tiene un cigarro en vez de pico.

También aparece una especie de presentación del colectivo LSD, que pretende llevar la muestra a otras ciudades de Chile y al exterior, y publicar un libro con las obras que ésta reúne.

La paja del camello

Antonio Gil

L a pasada semana dieron hartas ganas de poner una escoba detrás de la puerta. Hartas ganas de que todos los invitados a la Cumbre Iberoamericana se las emplumaran a sus países y de paso se llevaran a los asistentes locales. Gracias a esos centenares de pintiparadas autoridades que se nos dejaron caer de golpe en esta ya pegajosa y calenturienta primavera chilena, tuvimos atochamientos de tránsito, cortes del flujo aquí y allá, pacos enyegüecidos en sus malditas motos pedorrientas. Y, entre helicópteros vigilando la ciudad como en los años del finado Pinochet y unas ventoleras en el Club Hípico, algo más: que la Martita usó un modelito tal y la señora K un vestidito cual, o que ese auténtico e insufrible roto con plata que es Hugo Chávez y su verborrea desatada –como para pedirle control de dóping, incluso– le sacó los choros del canasto al rey de España, hombre compuesto y protocolar. Farándula de alta escuela y de alta noche, pero farándula pura y dura a fin de cuentas.

En fin, un plomazo de punta a rabo fue el dichoso encuentro. ¿Y para qué? “Cohesión social” era el gran tema de esta reunión de mandatarios iberoamericanos. ¿Y qué es la cohesión social?, nos preguntamos. Conocemos la coerción social: ésa sí, la vivimos a diario. Y los despliegues de privilegios y escoltas con sirenas sólo contribuyen a aumentar el sentimiento de coerción en que vivimos cada día. Los controles y prohibiciones que nos tienen hasta las narices. Las colas en los paraderos para montar en una lata de sardinas. El desplate. Las deudas. La sensación de ser parias en un país que sube como un cohete a la estratósfera del Primer Mundo, tripulado por un grupito de políticos privilegiados y un puñado de gente bien cohesionada por sus cuentas en dólares y sus acciones en la bolsa internacional. Los que se las llevan todas.

¿Qué será eso de la cohesión social? ¿Que todos vivamos más juntitos, más armoniositos? ¿Que seamos más amorositos unos con otros? Leseras, no más. El 2007 será recordado como el año en que muchos chilenos nos atragantamos definitivamente con la doctora Bachelet, con su estilito diseñado por asesores deficientes y con su pasión por las marchitas militares, moviendo los bracitos, así, al ritmo del ganso. Es el hartazgo de estos gobiernos que en el norte llaman de la Consternación. El año en que el distanciamiento total de los dirigentes con el pueblo nos llegó a las pelotas.

La Cumbre Iberoamericana fue la paja que jorobó al camello, como habría dicho mi abuelo don Gregorio Íñiguez. La fiestecita y la tomatera y la comilona acabaron como esas reuniones del gran familión poblacional en que todos terminan agarrados del moño. Mucho roto. Mucha camisa colorada. Mucho rey para tanto picante con incontinencia verbal. Mucha cohesión social que nadie entiende qué significa y que nadie se preocupa de explicar a nadie. Y no hablamos a título personal, sino en nombre de las toneladas de chilenos que estamos hasta más arriba del paracaídas con el blablá, la indolencia y la prepotencia de gente que se encuentra donde se encuentra gracias a nuestro humilde sufragio.

¿Qué significará“cohesión social”? ¿Que todos vivamos más juntitos, más armoniositos? ¿Que seamos más amorositos unos con otros?

Diseñadores les sacan brillo a los peores males del mundo

Exposición internacional en el MAC de la Quinta Normal

L as mayores desgracias del mundo contemporáneo se han concentrado en Design politics , exposición de obras gráficas que se está presentando en el Museo de Arte Contemporáneo de la Quinta Normal (Matucana 464).

La muestra reúne 29 trabajos, aportados por autores de veinte países, en los que se hace referencia a asuntos como la guerra, el narcotráfico, la amenaza ambiental, las desigualdades económicas y el autoritarismo.

Entre las obras, que en su mayoría son inéditas, es posible apreciar creaciones provenientes de Japón, España, Alemania, Estados Unidos, Venezuela, Holanda, Portugal y, por supuesto, Chile. El hecho de que todas se encuentren ahora en Santiago se debe a una convocatoria ideada por el colectivo LSD, grupo de diseñadores integrado por Alejandro Pantoja, Diego Gómez y Rodrigo Jiménez.

El grupo -cuyo objetivo es elaborar proyectos centrados en la gráfica- invitó a Design politics a autores que consideran referentes del diseño a nivel internacional.

“Respondieron enviando trabajos de alta calidad, porque les pareció interesante exponer en un lugar tan lejano como Chile y también porque no hay muchas instancias en las cuales los diseñadores puedan mostrar creaciones distintas de las que hacen para los medios de comunicación o las agencias de publicidad”, explica Jiménez.

Entre las obras destaca Llena eres de gracia , del chileno Ricardo Villavicencio, una tenebrosa composición que, a través del esqueleto de una figura supuestamente femenina, hace referencia al tráfico de drogas. The war inside , en tanto, del colectivo español Medusa Team, representa la guerra en Irak por medio de una calavera que lleva casco y en cuyo tórax se mezclan imágenes de la Estatua de la Libertad y Osama Bin Laden, entre otras.

Un trabajo proveniente de Venezuela ironiza sobre las maniobras del presidente Chávez para perpetuarse en el poder. Otro, aportado por el chileno NoSanto, recuerda el golpe militar con una pieza donde sólo se ven los lentes de Salvador Allende y los números 11091973.

También chileno, Sebastián Arancibia presenta un par de composiciones antipublicitarias: una de ellas combina la M de McDonald’s con dos torres a las que se dirige un par de aviones. En el afiche se lee Eat this (Cómete ésta ).

 
 
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