. .

Gloria Gaynor hizo bailar a la sub-50

Anoche en el Caupolicán

Si anoche Gloria Gaynor hubiera tocado veinte veces seguidas su megaéxito “I will survive”, a los 3.500 asistentes al teatro Caupolicán poco les habría importado. Ya con la presencia de la estrella disco sobre el escenario parecía ser más que suficiente para el público, en su mayoría representante de la generación sub-50 local.

Y como por estos días hay faranduleo para todas las edades, varios rostros que en su juventud gozaron con las canciones de la cantante afroamericana se dejaron caer por el histórico recinto de calle San Diego, siendo Raquel Argandoña la figura más rutilante en los palcos.

La opinóloga llegó temprano y se refugió en una oficina hasta que faltó poco para el inicio del concierto, a las 23.45 horas. “Me quedé bailando solo porque la Raquel se fue antes”, contó después Sandro (administrador del Passapoga) sobre la diva ochentera, que se retiró a la mitad del show.

Quienes no se marcharon tan rápido fue el resto de los famosillos presentes, como Carlos Pinto, el Negro Piñera, Catherine Orellana y Juan David Rodríguez, que quedaron con ganas de seguir la fiesta.

El club de la comedia ya es fenómeno

Larry Moe

De cada 3 personas con las que hablo, 2 están flechadas irremediablemente por “El club de la comedia”. Y de esas dos, una al menos ya está entrando en fase de adicción. Se trata de un fenómeno similar al de “31 minutos” en cuanto a la manera en que ha enganchado por igual al público infantil y al adulto, su destinatario original (es emitido por Chilevisión los jueves en segunda franja nocturna).

Por lo general los monólogos (stand-up comedy) que nos ofrece el programa son definitivamente graciosos, además de tener el mérito de atreverse a abordar temas que aún son tabú para gran parte de nuestra televisión abierta.

He aquí, uno por uno, a los comediantes del momento.

Pato Pimienta

Mejor personaje: el celoso.

Plus: su interacción con el público de la sala.

A mejorar: muy parejo en sus roles.

Nathalie Nicloux

Mejor personaje: la ingenua del gag “No mirís”.

Plus: su complicidad con las mujeres al presentarse en vivo.

A mejorar: algo gritona en sus monólogos.

Juan Pablo Flores

Mejores personajes: el imitador de sonidos y el gay encubierto.

Plus: su carisma y manejo del lenguaje no verbal.

A mejorar: la dicción, a ratos se le montan las palabras (a lo Martín Cárcamo).

Pedro Ruminot

Mejor personaje: el hombre ardiente.

Plus: su humor negro. Bromea hasta con el cáncer que lo aqueja.

A mejorar: la brusca transición entre la humildad del “notero pobre” (“Duro de domar”) y lo sobrado que aparece acá.

Natalia Valdebenito

Mejor personajes: la bromista de “No mirís”.

Plus: cuando hace de cuica no tiene rivales.

A mejorar: debería explotar más su sensualidad.

Sergio Freire

Mejores personajes: el encuestador y el fanático del general.

Plus: el cautivante timbre infantil al desplegar su rutina. Junto con Nicloux, es el mejor dotado actoralmente.

A mejorar: nada.

Mi esposa nunca pensó que yo sería flaco

Renzo Tamburrino se graduó de Cuestión de peso

R enzo Tamburrino asegura que no existen los gordos felices. Que detrás de esa apariencia de hombres contentos y satisfechos se esconden puros problemas.

“Parecen felices y pueden llegar a serlo, pero siempre tienen dramas”, dice el hombrón. Por cierto, Tamburrino no es precisamente un esqueleto.

Renzo pesa 103 kilos. Nada comparado con los 157,8 que indicaba la balanza que lo recibió en “Cuestión de peso”, programa del que -junto a Antonio “Toto” Torre- se acaba de graduar.

“Yo no me defino como un tipo al que le gustaba la buena mesa. No era un sibarita ni muy exquisito con mis gustos. A mí lo que me gustaba era la cantidad. No importaba comer tallarines durante todo el año mientras fuera harto”, cuenta.

Dice que las ganas de bajar de peso siempre estuvieron. Pero que, por una u otra razón, nunca las concretaba. “El programa me dio el empujoncito. Acá vi una opción real de bajar de peso, porque me podía pasar la vida haciendo dietas que no sirven mucho”, explica. “Se sufre mucho. Pero uno va aprendiendo. Yo no hacía las cosas bien, era dependiente a la comida. Comía por gula, por placer. Y hasta era entretenido. Mi panorama era llegar a la casa, encender la consola, jugar y comer”.

Cinco meses duró el tratamiento mientras estuvo en el programa en el que se volvió un personaje querido y popular. Tanto, que varias veces consiguió los 200 mil pesos semanales con que el público premiaba al ganador de la semana.

Ahora -con 54 kilos menos- está volviendo a la vida normal. “Pero se me ha hecho complicado porque hay que manejar las tentaciones”.

-¿Y cómo las controlas?

-Me pongo a jugar con el celular para manejar el ansia de comer.

-¿Tu señora está feliz con tu nueva pinta?

-Sí, poh. Ella me conoció gordo y nunca pensó que yo iba a ser flaco. No tenía conciencia de eso, me conoció cuando yo pesaba 140.

-Y que hay con las chicas en la calle, ¿te miran?

-La gente me mira, me saluda y me trata con cariño. Pero yo soy bastante pavo para darme cuenta de que las niñas me están mirando. Mi señora dice que me miran o que me miran distinto. Pero no es celosa, no tiene por qué serlo.

La súper dieta

Renzo quiere que su balanza se detenga entre los 90 y los 95 kilos, su peso saludable. Para eso sigue una estricta dieta que, al día, suma 1.200 calorías divididas en cinco comidas diarias que son ricas en frutas, verduras, cereales integrales, carnes blancas, lácteos descremados y mucho líquido. Eso, más una rutina diaria de ejercicios. “Eso fue lo que más me ayudó, que siempre he sido deportista”, dice.

 
 
Para ver este contenido
Haga click aquí
Luego instale el componente
 


01
02
03
04
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40