Me llena de orgullo que se inspire en mí
El doctor Nelson Zepeda recuerda los momentos que iluminaron el último best seller de Alan Alda
“Estoy tan feliz de no haber muerto ese día, que lo hice mi nuevo cumpleaños. Algunas horas antes, estaba encima de una montaña en una ciudad pequeña, en Chile, cuando me doblé de dolor por una obstrucción intestinal. Era tan impresionante que me daba la sensación de que iba a morir.”, cuenta Alan Alda en su nuevo libro “Things I overheard while talking to myself” (“Cosas que oí mientras hablaba conmigo mismo”).
Han pasado cuatro años desde aquel 19 de octubre en que el actor llegó con una grave obstrucción intestinal al Hospital Mutual de La Serena y, en todo este tiempo, la estrella de “M*A*S*H”, “El aviador” y “E.R.” jamás ha podido olvidar ese momento. La rápida intervención del doctor Nelson Zepeda y su equipo no se le borraron de la memoria y ahora sirvieron de inspiración para el best seller que el nominado al Oscar lanzó hace dos semanas en Estados Unidos y lleva más de 500 mil copias vendidas.
A Zepeda (45), el texto ya le llegó a sus manos. El mismísimo autor se lo mandó dedicado.
-Que usted y la operación hayan inspirado su segundo libro, ¿qué le provoca?
-Me llena de orgullo que el libro se haya inspirado en nosotros. Pero, si te fijas, a la colega que sufrió el accidente y perdió sus cuatro extremidades (Daniela García) le pasó exactamente lo mismo. Ella también tuvo una motivación, su vida cambió y eso la llevó a escribir un libro con su experiencia.
-En el primer capítulo dice que usted le salvó la vida.
-Creo que lo importante en él es el reconocimiento que hace a la situación que pasó en Chile. Él esta poniendo a Chile en una situación cultural inédita, bastante importante, porque no sólo reconoce el nivel médico que se hace en Santiago sino también en provincia. Eso motivó, en su momento, un reconocimiento local importante y eso es rescatable.
-¿Y siguió en contacto con Alda?
-Cuando se establece una relación con el paciente, se mantiene. Claramente hay pacientes más conocidos que otros y con todos hay que ser igual. Y con Alda siempre nos estamos saludando, pero hoy básicamente la comunicación sigue a través de mi esposa y Aileen, la señora de Alan, que se hablan por e-mail a cada rato.
-Pero no me puede negar que esta será una historia para contarles a los nietos.
-O sea, es una emoción muy grande. Uno nunca espera aparecer en un libro. Claramente es una historia para recordar.