Hubiera sido una estafa si alguno agachaba el moño
Ricarte trabajó junto a su esposa
Para Ricarte Soto, cuando hay pasión por lo que se hace, es fundamental rayar la cancha si se trabaja con la pareja. Así lo hizo junto a su esposa, la periodista Cecilia Rovaretti, durante los ocho años en que compartieron estudio en la Radio Francia Internacional, en París.
“Cuando tu trabajo te apasiona es inevitable contraponer opiniones. Y una pareja debe ser capaz de tener un filtro para distinguir cuándo la cosa es profesional y cuándo es personal”.
-A veces la gente de afuera se pasa rollos…
-Mmh, sí, sí. Empiezan a sospechar que si es dura la pelea, el otro está queriendo decir algo y lo hace en una crítica del trabajo o en este caso política. Pero es un tema propio de cada pareja.
-O sea, Tohá y Rossi…
-Lo que hicieron ellos lo encuentro de una gran madurez. Hubiera sido una estafa que alguno de los dos agachara el moño. Hubiera sido patético que hubiesen pensado “me callo porque mi chanchito o mi chanchita se va a enojar”.
La lección de Fulvio y Carola
Larry Moe
Frente a la discusión que sostuvieron en plena sesión de la Cámara de Diputados Fulvio Rossi y su señora Carolina Tohá opino exactamente lo contrario que el sorprendente Iván Valenzuela, lo que siempre será un alivio.
El periodista de Canal 13 se ha espantado de que un tema para él doméstico como esa diferencia de opiniones sea objeto de atención por parte de la prensa. En cambio para mí, que antes que crítico de TV me considero un contumaz ciudadano, lo acontecido en el hemiciclo constituye un esperanzador hito dentro de nuestra historia cívica.
Se lo planteo de esta forma. Los políticos fueron elegidos para representar al pueblo, ¿no? Pues bien, ¿qué mejor manera que representarnos que agarrándose del moño (y, lo más valioso, de cara al país) como lo hacen a diario cientos de miles de matrimonios de Arica a Magallanes? Ésos son políticos en sintonía con sus electores, caramba.
Bien haría la otra pareja parlamentaria del PPD, la formada por Ramón Farías y Ximena Vidal, en imitar esta monumental señal de transparencia. Y Valenzuela nos haría un enorme favor a todos si dejara de dejarse seducir por la obviedad de las primeras lecturas.
No descartemos que, dado que las pugnas intrafamiliares son un fenómeno transversal en nuestra sociedad, más temprano que tarde se cree la “bancada conyugal”, que le regale a la patria proyectos de ley que ataquen los problemas reales de la gente.
Sólo por nombrar dos sentidas aspiraciones: extensión del horario para retornar al hogar los viernes (para ellos) y “Silicona de mujer” (nueva campaña de gobierno para ellas).
Y perdonen si los dejo ahora mismo, pero es que tengo en el teléfono a mi ex hinchándome porque todavía no he reservado la terraza del edificio para celebrar la primera comunión de nuestra hija. Y eso que faltan dos meses para que pase.
Mujeres.