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No podría importarme menos, dice la nueva Premio Nobel de Literatura

La escritora británica Doris Lessing no se mostró demasiado entusiasmada con el galardón

“Oh, Cristo, no podría importarme menos”, respondió la octogenaria escritora británica Doris Lessing a los numerosos periodistas que ayer llegaron hasta su casa en Londres para preguntarle como se sentía tras haber obtenido el Premio Nobel de Literatura 2007.

“He ganado todos los premios de Europa, cada maldito premio, y me encanta ganarlos todos, ¿okey?”, agregó la autora, quien, criada en una granja en Sudáfrica y conocida internacionalmente por su novela El cuaderno dorado , de 1962, ostenta una galería de trofeos en la que destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2001), el Somerset Maugham (1964) y el David Cohen de Literatura (2001).

Pese a que durante décadas fue considerada como una seria aspirante al codiciado galardón de la Academia Sueca, la mujer había recibido escasa atención durante los últimos años. Debido a ello, su nombre ni siquiera fue mencionado en los pronósticos difundidos a comienzos de esta semana.

Lessing, sin embargo, se tomó la noticia con gran naturalidad.

“No puedo decir que me sienta abrumada por la sorpresa. Tengo 88 años y no le pueden dar el Nobel a alguien que está muerto, así que probablemente pensaron que era mejor dármelo ahora, antes de que yo reventara”, opinó la escritora.

A lo largo de su carrera, la autora ha producido relatos en los que se encuentran temas como el rechazo a la segregación racial en Sudáfrica, la responsabilidad del individuo en conflicto con la sociedad, el horror de la guerra, la preocupación frente a hipotéticas catástrofes globales y las dificultades de las relaciones entre hombres y mujeres.

Su visión de la problemática convivencia de los sexos, de hecho, fue recibida con entusiasmo por las feministas, quienes de inmediato –y contra su voluntad– inscribieron El cuaderno dorado entre los textos fundacionales del movimiento.

La narradora, que este año publicó una novela –titulada La hendidura – donde imagina un planeta cuyas únicas habitantes son mujeres, siempre ha tenido una postura crítica frente al feminismo. Siguiendo esa línea, ha lamentado la actitud pasiva y resignada que muchos varones adoptan frente a la hostilidad de las militantes.

“La mujer más estúpida, peor educada y más desagradable puede atacar al más amable, simpático e inteligente de los hombres sin que nadie proteste”, ha comentado.

Pese a que en un principio se mostró despreciativa cuando supo que había ganado el Premio Nobel (“no significa nada artísticamente”, aseguró), Lessing reconsideró su postura cuando se le hizo ver que el galardón podría proporcionarle nuevos lectores

“Espero que esto atraiga interesados en mi último proyecto literario, donde imagino cómo habrían sido las vidas de mis padres si no hubiera estallado la primera guerra mundial”, adelantó.

Trofeos y recompensas

A diferencia de la mayoría de los escritores, Doris Lessing no adopta poses de falsa modestia frente a los galardones que le conceden. La mujer, de hecho, ha admitido que se siente especialmente orgullosa del Premio Príncipe de Asturias que obtuvo en 2001 y que, de acuerdo a la tradición, le fue entregado personalmente por el príncipe Felipe de España.

Pese a ello, el Nobel no parece emocionarla demasiado. Ayer, cuando los periodistas le recordaron que ese reconocimiento incluye una generosa recompensa monetaria, la autora sólo puso pensar en la cantidad de gente que empezará a pedirle donaciones.

“Ya puedo verlos haciendo fila”, comentó.

 
 
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