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El monumental brinco que dio la vida de Edmundo

Ahora se viste en Zara, va a estudiar Kinesiología y hará un curso de manejo gratis

N i una quincena ha corrido desde que abandonó la mansión de La Reina con Cari como trofeo de “Amor ciego” en las manos y su vida ya no es la misma. Aunque no precisamente por la ternura y cariño que la pareja favorita de los chilenos se demuestra en público (terminó el show y ella se fue de vacaciones a Panamá; él se quedó cuidando la mansión-estudio del 13), sino por las grandes alamedas que se le han abierto al pequeño de Edmundo Varas.

“El lunes parto un curso de manejo en una escuela de Recoleta”, relata ansioso el muchacho que se ganó un Peugeot 206 en el dating show. Y no es para menos, sus dueños, cuyos nombres Varas se reserva, lo contactaron a través de Canal 13 y le regalaron hasta el curso. “Es bonito que la gente esté contigo, que te lo diga en la calle. Y si más encima te hacen regalos… De verdad, nunca me imaginé que estas cosas me iban a pasar a mí”, agrega.

Y cuando el muchacho de San Ramón habla en plural, no exagera. Sólo por mencionar algo, hace unas semanas, una mujer le ofreció a la producción de “Amor ciego” una morada para el acosado chiquillo: “Un departamento en el que sólo iba a tener que pagar los gastos comunes”. Y ni hablar de la Universidad del Mar que lo becó con el 100% de los estudios de Kinesiología.

-¿Por qué no vuelves a su casa?

-Extraño mi casa, estar con mi mamá, mi camita. Pero hay un colegio de niñas cerca y van todos los días a gritar, tirar challas. Por eso preferí venirme a la casa de mis abuelos paternos (en La Granja). Pero también me estoy moviendo entre las casas de dos tías.

Aunque no por mucho tiempo: quiere comprar una casa para él y su familia en La Florida. Y para el pie, está juntando la plata que le pagaron por estar encerrado en la mansión, lo que gana por ir a programas de TV y el sueldo de “Amor ciego II, el casting”.

Claro que gustitos se ha dado. La tabla de planchar de la casa está sólo con ropa Zara. “Me gusta. La ropa es bonita y no es cara, por eso he aprovechado de comprarme algunas cositas. ¿La deportiva? Adidas me encanta”, revela.

-¿Sólo eso?

-Jejejé, bueno estoy contento porque pude comprarme mi perfume favorito Issey Miyake y también he ido a comer a lugares ricos. El otro día comí machas a la parmesana y un jardín de mariscos en el Cap Ducal.

-¿Disfrutando?

-Sí, pero igual me estoy yendo con calma porque lo primero es tener la casa propia. Estos fueron unos gustitos nomás.

Renunció a su sueño: el fútbol

Prefiere estudiar

Edmundo cuenta que le cerró las puertas al fútbol profesional. “Es un sueño que voy a dejar a un lado porque voy a estudiar y trabajar”, explica.

Pero anoche, en una pichanga privada, retornó a las canchas. Durante una hora peloteó con sus amigos, en el recinto “Soccer Arena” de La Cisterna. Y lo hizo vistiendo la camiseta del club Palestino.

 
 
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