Quena Larraín copia idea de Nicole Kidman: Odio el sol, soy pésima bronceándome
Hollywoodenses crearon súper moda que defiende la blancura total y en Chile ya tienen seguidores
Quizás algún día se acaben las escenas de chicas friéndose en la playa si las mujeres deciden plegarse a la tendencia mundial que olvida el bronceado escandaloso. Se trata de una idea que permite a las muchachas de piel pálida lucir su color normal. A esto los entendidos le dicen “blancura cool”.
La idea viene de Hollywood, cuna de creativos y cerebros de alcance mayor, claro, donde hay exponentes que van en contra del tostado y muestran su blanca piel al mundo. Hablamos de Nicole Kidman, Scarlett Johansson, Kate Winslet y Renée Zellweger, las que jamás aparecerán achicharrándose en topless para tostarse parejito.
Era que no, en Chile también tenemos exponentes de tan novedosa iniciativa. Sin ir más lejos, la actriz Javiera Contador, conocida universalmente por su rol de “Quena Larraín” en “Casado con hijos”, dice sin ambages que odia el sol.
“Soy pésima bronceándome, me quemo roja y así no tiene ni una gracia. Cuando voy a la playa parezco abuelita, me instalo con mi quitasol y una revista y de ahí no me muevo”, relata.
-¿Qué te parece esto de la “blancura cool”?
-Está bien, yo soy pro blancura, me gusta mi piel y creo que se ve bonita. Cuando entré a la televisión, me pintaban para que no me viera tan pálida y yo les ponía como ejemplo a la Nicole Kidman, porque a nadie se le ocurriría ponerle una base más oscura.
Otra de las actrices que deslumbran con su tez de porcelana es Ingrid Isensee, quien interpretó a Laura en “Montecristo”. “No tomo sol, no me gusta estar acostada sintiendo que me quemo”, declara.
-¿Qué te parece que algunas mujeres pasen horas de guata al sol?
-Exponerse a un riesgo como ése por una cosa estética, que para mí no es atractiva, me parece una tontería. Yo me protejo harto, mínimo factor 30, y antes usaba 100, pero me dijeron que no es necesario.
Para la cantante Denisse Malebrán el tema es más simple. “No puedo estar tanto rato haciendo nada. Lo único que me quemo son los brazos, pero es porque soy peatón. No me llama la atención broncearme, sobre todo porque nadie puede decir que el sol hace bien”, cuenta la ex vocalista de Saiko.
“Ponerse como bistec en la sartén para estar tostada no me parece”, redondea la rockera.
Las chicas anti sol no sólo son exclusivas de la televisión. En internet está lleno de foros donde las “blanquitas”, como se hacen llamar, comparten datos y la admiración por Nicole Kidman.
Con disfraces mitigan efectos del Parkinson
Fotógrafo César Scotti asegura que la terapia ayuda a pacientes
Hace tres años el Centro de Estudios de Trastornos del Movimiento, Cetram, invitó al fotógrafo César Scotti a realizar un taller recreativo con el fin de enseñarles a los pacientes a tomar fotos. Pero como la idea no funcionó, Scotti y los terapeutas reorientaron el taller y decidieron disfrazar a los pacientes y tomarles fotografías.
La idea fue todo un éxito para la rehabilitación, ya que los pacientes mitigaron en gran medida los síntomas de la enfermedad. “Si bien la terapia no es un trabajo científico, hemos visto buenos resultados. El juego de los disfraces los relaja, incluso hablan mejor y se les calman los movimientos causados por la enfermedad”, explica Scotti.
-¿Por qué crees que da buenos resultados?
-Con los disfraces los pacientes se sintieron felices porque les dabas la oportunidad de crear. Ahora dicen que han podido restablecer las redes sociales.
-Entonces sería una buena opción aparte de la terapia médica
-Claro, pero sin olvidar el tratamiento médico. Nosotros damos las oportunidades para que los pacientes se vinculen a otras herramientras terapéuticas.
-¿Cuáles son los disfraces más cotizados?
-Bueno, hay de todo, pero muchas veces optan por Gabriela Mistral e Iván Zamorano. Pero también están el detective Sherlock Holmes, la Carmela, etcétera.
-¿Y les sacas las fotos a todos?
-Sí, por ejemplo el último trabajo colectivo que hicimos fue una representación didáctica de “La Última Cena”, en donde los pacientes salen disfrazados de diferentes personajes. Esto es un orgullo para mí, porque siento que les alivio la vida a personas que sufren por una enfermedad que no tiene cura.