La sangre tira, por eso mis hijas se juntaron
Leontina Sáez, la madre ausente de las vecinas que tras nueve años de amistad supieron que eran hermanas
A Elcira la dejó cuando tenía trece años en la casa de sus abuelos paternos en Curanilahue.
A Ivette la abandonó cuando la niña se empinaba por el año y medio en la ciudad de Traiguén.
Leontina Sáez se olvidó de ambas. Se fue a vivir a Colina y después a Lampa, donde formó una nueva familia. Sin embargo, una asombrosa casualidad quiso que ambas niñas, abandonadas en lugares y épocas diferentes, se juntaran en Laraquete y se hicieran amigas.
Durante nueve largos años ellas nunca supieron que eran hermanas. Hasta que Ivette, motivada por saber quién era su madre y dónde podía estar, fue a Carabineros y pidió ayuda. Vio a Leontina en una foto y luego a sus hermanos, que ni sabía que existían. Ahí estaba Elcira, su amiga, su vecina. Ivette se desmayó.
En Lampa, Leontina Sáez, la mamá de las ya crecidas mujeres, se emociona al saber que el destino unió a sus dos hijas. “La sangre tira, por eso se juntaron”, dice, emocionada por el encuentro digno de teleserie.
Para cerrar el círculo, Elcira e Ivette se consiguieron el número de teléfono de su madre y la llamaron la semana pasada. Lloraron, se perdonaron y ahora sólo quieren juntarse las tres. “Quiero cuanto antes estar con mis hijas. Hace años que no las veo, pero las sigo queriendo”, dice la mujer, quien actualmente tiene otros cinco niños.
-¿Está emocionada?
-Claro, son mis hijas. Es increíble que la vida las haya unido sin que nadie interviniera.
-¿Cuándo se van a juntar?
-Estoy tratando de hacerme un espacio para poder viajar, pero estoy complicada porque tengo a mi hijo enfermo. Lo más fácil es que ellas vengan para mi casa, yo las alojo acá y las atiendo. Esta también es su casa, si son mis hijas. Acá aprovechan de conocer a sus hermanos.
-¿Por qué las abandonó?
-Porque no podía tenerlas, tenía problemas económicos y no podía trabajar estando ellas. Por eso las dejé con sus respectivos abuelos paternos. Ahora estoy arrepentida.
-Su actual familia, ¿qué opina de esto?
-Están tan sorprendidos como yo y me apoyan con todo. Mis hijas quieren conocer a sus dos hermanas. Imagínese, ahora sé dónde están mis siete hijos. Y como Ivette tiene dos niños, me puse a contar y a mis cincuenta años ya tengo nueve nietos. Estoy más que contenta.