Brasil sufrió ante una osada Colombia
La escuadra verdeamarelha obtuvo un magro empate sin goles en el estadio El Campín de Bogotá
M inutos antes del duelo Colombia-Brasil, un verdadero diluvio cayó sobre Bogotá. El aguacero se extendió por más de una hora y, literalmente, paralizó a la ciudad en la previa del debut de ambas escuadras en las clasificatorias para Sudáfrica 2010.
La cancha y los camarines del estadio El Campín resultaron completamente anegados, por lo que el árbitro paraguayo, Carlos Amarilla, pospuso el inicio del encuentro en cuarenta minutos para que la casa se ordenara y el puntapié inicial se diera en condiciones normales.
El imponderable climático pareció sacar del partido a los pentacampeones, ya que en los primeros minutos se vieron sorprendidos por el vértigo y la ambición de los dueños de casa. A los 2’, Radamel Falcao estuvo a punto de abrir la cuenta, después de una jugada de laboratorio en un tiro libre que pilló a Ronaldinho, Kaká y compañía pensando en otra cosa.
La jugada del ariete de River Plate fue el presagio de lo que vino después. Mostrando una irreverencia que le puede dar espléndidos resultados en las clasificatorias, los cafeteros atacaron con decisión el arco de Julio César y Wason Rentería, con sendos cabezazos, los pudo poner arriba en el marcador.
Sorprendido por la falta de respeto, a Brasil le costó un mundo encontrarse en la cancha. Sólo Ronaldinho se sacudió la modorra que carcomía a la constelación de estrellas alineada por Dunga y, a los 25’, en la única oportunidad de gol del primer tiempo, casi bate a Agustín Julio con un remate que el portero mandó al córner.
Los que esperaban que en el complemento apareciera el jogo bonito verdeamarelho debieron guardarse las ganas para otra oportunidad. El cuadro Jorge Luis Pinto creció aún más y se adueñó de la cancha, acorralando a los brasileños contra su portería por largos pasajes de la brega.
Ahí apareció la figura del portero Julio César para neutralizar las embestidas de Radamel Falcao y Rentería, los mejores hombres del cuadro colombiano. En ese instante, parecía que en cualquier jugada iba a caer el gol cafetero, pero la falta de tranquilidad de los hombres en situación de gol atentó contra las ilusiones de los más de 45.000 espectadores presentes en el estadio.
En la recta final, Colombia siguió buscando la victoria. Sin embargo, el desgaste de asumir el protagonismo frente a una de las mejores escuadras del mundo le pasó le cuenta. Se quedó sin piernas para dañar en el área rival, aunque también con la satisfacción de robarle un punto a uno de los más seguros clasificados.