Cuando discutimos con el Pollo, los demás se ponen súper incómodos
Claudia Conserva y las peleas de parejas en el trabajo
Claudia Conserva vive todos los días el dulce tire y afloje matrimonial en su trabajo y frente a todo Chile, junto al “Pollo” Valdivia, en La Red. Por lo mismo, tiene una opinión clara sobre el conflicto de la honorable alianza “Rossi – Tohá” acontecido ayer en el Congreso.
“Me parece muy sano que los matrimonios discutan en el lugar de trabajo, siempre que el tema en cuestión esté relacionado con la pega. Incluso habiendo otras personas presentes. Un gran error es guardarse lo que tienes que decir y llevarlo para la casa, por que es ahí donde se empiezan a confundir los roles y puede quedar la escoba”, cuenta la conductora de “Pollo en Conserva” , que advierte que la idea “tampoco es ventilar los problemas y hacer terapia frente a los colegas”.
-Cada cosa en su lugar…
-Cuando discutimos en las reuniones de pauta, muchos de los presentes se notan súper incómodos, porque saben que somos matrimonio, entonces se puede especular que hay rencillas o que habrá. Pero te aseguro que eso es lo más sano y después, en la casa, jamás retomamos algún asunto pendiente. Nos preocupamos de resolver los temas de trabajo en el trabajo y los de la casa en la casa.
Fogoso reencuentro de Fulvio Rossi y Tohá: Hubo bastante reconciliación
Se acabó el drama: fueron a cenar y después él le regaló una rosa y un besito apasionado a su amada
U n fotógrafo corta una rosa del jardín del Congreso y se la entrega a Fulvio Rossi, que espera a su esposa para devolverse a Santiago. Carolina Tohá sale del edificio vistiendo un ajustado vestido lila. Rossi se le acerca: “Quieren que te regale una rosa”, le dice estirando el brazo con la flor.
Tohá mira el obsequio como quien analiza una cucaracha. “¿Van a seguir con el show? ¿No tienen nada importante que informar?”, pregunta. Los flashes iluminan el jardín y al final la diputada esboza una sonrisa, rendida ante la galantería apurada de su esposo. Se suben en los asientos traseros de su auto y parten rumbo a la capital como recién casados. El reloj dice 12.50 horas.
Para comprender bien semejante escena habría que retroceder treinta minutos, cuando ambos habían llegado juntos, aunque no de la mano. Dejaron el auto en el estacionamiento subterráneo y subieron las escaleras hasta el hall de la Cámara, entraron al hemiciclo y presenciaron parte de la discusión. Marcelo Forni se acercó a Rossi y le hizo un chiste. Fulvio esbozó una mueca de aparente alegría. Roberto Sepúlveda, de RN, se levantó para darle la mano. Rossi salió de la sala.
“Yo lo tomo con humor. Lo único que hubo fue una discusión, una discusión evidente, respecto de cuál era la conducta más apropiada ante el circo de la UDI. Hubo muchas diferencias, pero claro, era mucho más sabrosa la discusión de una pareja”, argumentó Rossi, acosado por la prensa. Su anillo de casado estaba en su lugar. “Es que estamos preocupados de su matrimonio”, le dijeron los periodistas. El metrosexual se jajajeó.
-¿Zanjaron las diferencias?
-Sí, está todo zanjado. En realidad ella sigue pensando que era mejor participar, yo sigo pensando que era mejor dejar hablando sola a la UDI.
-¿Pero se reconciliaron?
-Después de una cena con mi padre hubo bastante reconciliación ayer. Ya no hay problemas.
“Matrimonio está unido” Después de sus confesiones, Rossi vuelve a la sala, donde se vota un proyecto de acuerdo. Al rato sale junto a su esposa para enfrentar en pareja los rumores. “Terminemos con la historia”, dice Fulvio.
Tohá, visiblemente contrariada por la turba de reporteros, se descontrola un poco. “Esto es increíble, no lo puedo creer. ¿Cuántos años estudiaron ustedes para esto?”, lanza con sorna.
Ahora es ella la que aclara el entuerto. “No hubo pelea, sino una discusión de qué hacer y eso fue todo, nunca nos peleamos. Yo discutí con Fulvio y con diez más. No es una pelea familiar. Me parece insólito, nunca he tenido tanta atención. Lo importante es que el matrimonio sigue unido”, dice.
Rossi la interrumpe. “Ya, termina. Un beso y terminemos esto”, le solicita. Ahí, para las fotos, se dan un ósculo que dura exactamente dos micronanosegundos. Satisfechos, ella va al baño, él se retira conversando con Marcelo Forni.
Por desgracia, unos diarios se quedan sin la imagen. Le ruegan otra fotito a los tórtolos. Ahí Rossi recibe la flor, se la entrega a su esposa y ésta, que estudió cinco años ciencias políticas, lo besa para las cámaras.
Loas al salvador
La no-crisis marital de los Rossi Tohá dio para todo tipo de chistes. Marcelo Forni dijo que todo era culpa del ex Presidente Ricardo Lagos. “Lagos ha destrozado muchos matrimonios, pero no éste”, gritó en un pasillo. El socialista Juan Bustos los abrazó para consolarlos. Pero el protagonista fue Carlos Montes, que iba pasando. La pareja lo sindicó como el mediador de la crisis, la que habría salvado “gracias a su sabiduría”. Como Montes es uno de los mayores de la Cámara, las tallas por su edad son recurrentes.