LUN.COM Mobile
Página: 24

Consiguió que el DT de la Roja asistiera al ensayo de Ennio Morricone

Hija casi deja llorando a Claudio Borghi

Dominiquelo citó para "hacer un trámite", pero la idea era que su papá pudiera ver por primera vez al maestro italiano.

P or mucho que la agenda esté copada, que la carga de trabajo sea intensa y que probablemente no quede tiempo para nada, el llamado de una hija solicitando auxilio encubre un poder celestial: quizás, y si la cosa parece urgente, modificaría sin inconvenientes la más estricta planificación de un papá en días atareados.

Bien en el fondo, algo así fue lo que le ocurrió a Claudio Borghi con su hija Dominique, quien alteró su jornada a cargo de la Selección con un llamado, una mentira piadosa a fin de cuentas, que lo convocaba de forma imperiosa pero que escondía un noble propósito: hacerle un regalo sorpresa y darle la posibilidad de contemplar un ensayo en vivo de Ennio Morricone, uno de sus grandes ídolos musicales.

La operación se gestó unas horas antes. “Papá, necesito hacer unos trámites. Tenés que llegar a las 9.30 de la mañana afuera del Teatro de la Universidad de Chile”, le dijo Dominique al DT de la Roja, a quien no le quedó más remedio que tenderle una mano a su regalona.

Por ello, Borghi ayer figuraba parado, muerto de frío, a las 9.15 de la mañana en el citado recinto. Él espero paciente hasta que apareció Dominique y su mamá, Mariana Pagnucco. “Pasemos, papá, te tengo una sorpresa”, le dijo. Acto seguido el Bichi ingresó, y casi se cae de espalda: frente a él estaba el mismísimo Ennio Morricone ensayando junto a la Orquesta Sinfónica de Chile. Al borde de las lágrimas de la emoción, el técnico se instaló en una butaca y durante más de una hora presenció sobrecogido el espectáculo.

“Mi hija me dio una sorpresa gigante. Yo tenía entradas para el show del sábado (hoy), pero no puedo ir porque jugamos el domingo. A Morricone lo sigo hace muchos años, mi película favorita es Cinema Paradiso y ha sido muy emotivo estar acá”, reveló el entrenador, que se dio el gustito de dialogar un rato con el director y sacarse fotos, después de repartir varios autógrafos a los propios músicos de la Sinfónica.

“Hablamos en italiano y le agradecí la posibilidad de verlo”, agregó el Bichi sobre don Ennio, furibundo hincha de la Roma y que, según miembros de su staff, rememoró la figura de David Pizarro.

Tras el emotivo instante, Borghi agarró a sus dos mujeres y regresó feliz de la vida a Juan Pinto Durán. “No fue por el Día del Padre, fue simplemente una sorpresa”, aclaró Dominique, la autora intelectual de un momento inolvidable. Tan inolvidable que Borghi, cuando muera, pidió que en su funeral pongan música de Morricone.

A Morricone lo sigo hace muchos años

Claudio Borghi