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Así es por dentro el motel-avión de Javier Margas

Crack del Colo Colo 91 es un exitoso empresario del amor

C ortado y por partes llegó el Douglas DC-3 hasta el motel Ensueño, en La Cisterna. Ahí ha cumplido, durante los últimos 30 años, su papel como particular nidito de amor, acumulando miles de horas de vuelo ininterrumpido en tierra. “Lo compró mi abuelo en un remate, lo trajeron desarmado, sin las alas, porque no había otro modo de trasladarlo”, explica Fabián Margas, hijo del recordado defensor de Colo Colo, la Copa Libertadores y Francia 98.

Aparcado en medio del patio y rodeado de cabañitas, el DC-3 es una de las piezas emblemáticas del recinto parejero, aunque le saldrá competencia más moderna. En lo que ya parece ser una tradición familiar, este domingo fue Javier Margas quien compró, en un remate, dos Boeing 737 en desuso para ampliar su flota de habitaciones con alas. Las llevará a la sucursal de Viña del Mar –aún no sabe cómo las hará pasar por los túneles desde Santiago- y tomará en consideración el diseño que patentó con el antiguo bimotor, hasta ahora la única experiencia motelera en su tipo.

Seguramente le copiará la cama de dos plazas con vista a la cabina y el plasma de 32 pulgadas que cuelga del techo, que recuerda vagamente las pantallas de los modernos aviones de pasajeros, con la excepción que ésta muestra algo más movido que los típicos destinos turísticos.

En el DC-3, tal como ocurrirá en los futuros boeing/habitaciones, no se puede obviar el jacuzzi, la gran atracción del aparato, que llena de burbujas la parte de atrás, compartida con un confortable baño. Un detalle que no pasa desapercibido son las fotografías de aviones en vuelo que decoran las paredes, como invitando a calentar motores.

El arriendo del armatoste sale 15 mil pesos las cinco horas. Para vuelos más largos y sin escalas está la promoción de 30 mil pesos por 12 horas.

“Antes tenía dos habitaciones, una en la cabina y otra en la parte de atrás, pero ahora dejamos una sola, con más espacio”, agrega Yolanda Norambuena, encargada que lleva tres décadas trabajando en Ensueño. Dice que el avión sigue llamando la atención, especialmente de los jóvenes.

-¿A qué le atribuye este magnetismo?

-Me imagino que quieren llegar al cielo.


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