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La trágica historia de amor que llevó al suicidio al hijo de Isabel Allende

Gonzalo Meza, nieto de Salvador, nunca pudo superar la muerte de Gema, su mujer

D icen quienes conocieron a Gonzalo Salvador Meza Allende (45) que era un tipo extrovertido, simpático y risueño. El 6 de agosto de 2009 ese carácter empezó a apagarse.

Ese día falleció el gran amor de su vida, Gema Salazar Contreras (50), su mujer, quien no pudo contra la leucemia que le fue detectada a principios de 2009 tras un viaje a Nicaragua, donde Gonzalo representó a su madre, la senadora Isabel Allende, en la inauguración de un puerto bautizado con el nombre de su abuelo ex presidente de Chile.

A ese trágico suceso se sumaba la muerte de su abuela Hortensia Bussi, de quien era regalón, dos meses antes. Ambos golpes lo sumieron en una depresión que lo llevó a quitarse la vida. Su hermana, Marcia Tambutti, encontró el cuerpo inerte de Gonzalo la noche del miércoles en su departamento del sector de Manuel Montt, en Providencia. El cuerpo del consultor estaba en el suelo y la data de muerte era de más de 24 horas. La policía investiga algunos frascos con medicamentos hallados en el lugar.

“Después de la muerte de su mujer él estaba en una depresión grande, no se pudo sobreponer. Lo llamé por última vez a fines de octubre, me dijo que quería conversar. Estaba descuidado, no comía, yo le decía levanta ese ánimo. No puedo , me decía él. Dejó de hacer asesorías, dejó su pega botada. Yo pensaba que en cualquier momento se iba a quitar la vida y le mandé un mensaje a la señora Isabel Allende a su Facebook”, comenta Mario Giannetti, amigo de Gonzalo.

A un año de la muerte de Gema, en agosto pasado, Gonzalo escribió el siguiente mensaje en su Facebook, junto a un video que él hizo con imágenes de ambos, musicalizado con Silvio Rodríguez: “Con Gema hablamos muchas veces del tema (de su muerte), tuvo el coraje de hacerlo, de qué iba a ser mi vida cuando ya no estuviera, y me pidió ante todo una gran cosa: que fuera feliz, que gozara de la vida, que nunca se sabe cuándo se acaba”.

El hijo de la senadora intentaba ser optimista, aunque se fue ensimismando cada vez más, explica su amiga de años, Paula Jerez: “Era imposible juntarse con él, porque estaba bien mal. Uno le decía juntémonos, veámonos, tomémonos un café , pero siempre como que no quería. Seguramente por esta depresión”.

El amor entre Gema y Gonzalo era potente. Él, uno de los fundadores del PPD y nieto del mítico Salvador, y ella, una activa militante socialista, se conocieron en el circuito cultural ligado al Red Set, hace cuatro años. Martita Larraechea era cercana a Meza y recuerda que “cuando él hablaba de ella, se le iluminaba la cara”. Agrega que nunca se dieron por vencidos en la lucha que ella dio contra el cáncer: “Buscaban drogas y tratamientos con mucha fe”.

La unión definitiva fue poco tiempo antes de que Gema falleciera, relata otro amigo de Gonzalo, Juan Antonio Sánchez: “Habían sido pareja, pero cuando ella estaba ya con el cáncer avanzado decidieron casarse y tener una especie de vínculo legal, pero más que eso fue como una luna de miel, como un regalo, algo cariñoso, más bien”.

Hasta que ese amor se fue con la vida de Gema. “Sé que (ella) está contenta si estoy alegre, y finalmente ese es el desafío en la vida, estar feliz con uno mismo”, escribió Gonzalo en Facebook, pero no pudo mantener más esa promesa.


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