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Luli baja 10 kilos gracias a hormonas de embarazadas

Novedoso tratamiento

“Sí, ahora me siento bien, he bajado como 10 kilos. Es un tratamiento fantástico que viene de EE.UU.”, cuenta radiante Luli, que, con sus actuales curvas, saca pica a los que la trataron de gorda.

Todo gracias a Slim way, una terapia que el ginecólogo Ivanhoe Ortega lleva practicando hace un año en Chile. Sí, al igual que la mayoría de los tratamientos, incluye dieta y ejercicios, pero la novedad aquí son las inyecciones de hormonas, y no de cualquiera, sino de unas especiales que secretan sólo las embarazadas.

“Tuve que inyectarme durante 23 días seguidos en la guata, el mismo doctor te enseña, y seguir un plan de calorías mínimas. Y antes de cada comida un vaso de agua con una cucharada de semillas de chía, que te aportan Omega 3”, explica concentrada Luli, quien redujo centímetros en todo su cuerpo, el que pronto lucirá en la revista “Sensualísima”, como nueva musa de Ernesto Belloni. Se demoró aproximadamente un mes en perder los 10 kilos.

De desayuno, la rubia comió galletas de soda light, un cuarto de palta, una rebanada de jamón de pavo y té verde. A media mañana una fruta, al almuerzo 100 gramos de pescado o pollo y ensaladas verdes, para repetir el menú durante la tarde y noche. “Ahora tengo talla 36 de pantalón, hasta los glúteos reduje”, dice, luego de pagar los $480 mil que vale la terapia.

¿Cuál es la hormona que hace tantas maravillas? El doctor Ortega explica que se llama “gonadotrofina coriónica humana” (GCH) y se produce durante el embarazo: “Esto no lo inventé yo. Lo descubrió en 1954 un endocrinólogo inglés, que investigó por qué las mujeres indias desnutridas tenían a niños normales y era por esa hormona, cuya función es mantener el cuerpo lúteo, o sea, lo que alimenta a la guagua mientras se forma totalmente la placenta”.

-¿De dónde se saca esa hormona y cómo funciona?

-Hay sintéticas totales y otras se sacan de orina de mujeres embarazadas, los laboratorios internacionales la procesan. Se inyecta a nivel subcutáneo y actúa a nivel cerebral en el hipotálamo. Moviliza las grasas anómalas y el paciente baja de peso. Lo sorprendente es la pérdida de volumen.

-¿Tiene efectos secundarios?

-En la sangre de las embarazadas circulan niveles diarios de 100 mil unidades de GCH. Si te doy el uno por ciento de esas 100 mil en 3 semanas, ¿crees que te puedo hacer un daño? Hay gente que critica, porque este medicamento está aprobado por la FDA para indicación de fertilidad, no para uso en dieta, pero tampoco está prohibido.

-¿Cómo es el tratamiento completo?

-Tiene 3 fases, todas aplicando un tratamiento láser contra la grasa. Luego de la evaluación médica, se siguen 23 o 40 días de inyecciones, y desde el segundo día una dieta de unas 1.100 o 1.200 calorías, más ejercicios. La fase 2 consiste en mantener lo que bajaste y acostumbrarse a los nuevos hábitos alimenticios, mientras que la última es controlar y dar de alta.

-Hay críticas sobre que la dieta es la que reduce peso, no la hormona.

-Si la hacen sin el medicamento (hormona), la mayoría no es capaz de seguir la dieta por 23 días, y los que sí, andan con un genio terrible, ojerosos, de aspecto demacrado y no pueden hacer ejercicios. Con el tratamiento, la gente come poco, pero el medicamento destruye grasas equivalentes a 3 mil a 4 mil calorías, con lo que el cuerpo puede funcionar de forma normal.

90

por ciento

de los pacientes atendidos por el doctor Ortega tienen éxito. “La medicina no funciona en un 100 por ciento”, dice.


"Estoy lista para la tanga, no afecta a los músculos"

Marcia Sáez perdió 13 kilos

La modelo Marcia Sáez tomó el tratamiento hace unos tres meses y quedó fascinada. “Bajé lo que nunca pude con dietas y gimnasio, fueron como 13 kilos. Los resultados son óptimos; de hecho, ahora lo está siguiendo mi mamá, mi prima y dos amigas”, cuenta.

Los kilos de más los empezó a notar en los brazos, espalda, muslos y abdomen, y con la terapia del doctor Ortega “te licúas pareja, reduces tu talla de cintura. Incluso he seguido bajando de peso, porque me acostumbré a comer sano”.

-¿Y no te pusiste flácida al bajar tan rápido?

-No, estoy lista para la tanga, porque no afecta la musculatura. Yo soy buena para comer y las hormonas, que me las inyectaba en ayuno, me calmaron la ansiedad. Y aunque comes poco, jamás anduve mareada. Lo recomiendo a ojos cerrados.


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