Anterior HOME Siguiente

Página: 8

Cadete de bomberos es el pirómano de Curacautín

Tiene sólo 14 años y confesó ante sus papás

U n cadete de la Tercera Compañía de Bomberos de Curacautín terminó siendo el pirómano que tantos dolores de cabeza les dio a las policías de la localidad. El muchacho de 14 años sería el autor de al menos siete incendios, entre los que se cuenta el que el pasado domingo destruyó el carro bomba de su propio cuartel.

Tras confesar los hechos a sus padres, éstos informaron a la Fiscalía sobre las andanzas de su hijo. El proceso terminó con la formalización del menor por cinco incendios comprobados. “Sin duda el de mayor gravedad es el intento de incendio en la casa de sus propios bisabuelos, quienes de no ser alertados por una vecina podrían haber muerto debido a sus problemas de movilidad”, detalló el fiscal Iván Isla, quien solicitó la internación provisoria del niño.

“Esta medida es el equivalente a la prisión preventiva de los adultos y se cumple en los centros de privación de libertad dependientes del Sename mientras dure la investigación”, explicó.


  

Con jugada de laboratorio se definió campeonato de taca taca

Hermanos valdivianos ganaron por 20 a 19 la final nacional a la dupla de Talca

“Respiré profundo para poder calmarme, porque sabía que podía ser la jugada decisiva”.

Vicencio recuerda claramente el gol que les valió a él y a su hermano Danilo ganar estrechamente el campeonato nacional de taca taca que organizó la red universitaria Universia. La dupla de Valdivia perdía con la de Talca 10 a 6 al término del primer tiempo; en una remontada gloriosa, terminó ganando 20 a 19.

“Moví la pelota rápida, desde el puntero más alejado de mí al delantero del medio. Entonces la defensa debía hacer un cambio de jugadores”.

Tenía razón el muchacho de 20 años, estudiante de Pedagogía en Matemáticas. El lateral derecho del equipo talquino, que marcaba al puntero izquierdo valdiviano, no podía seguir detrás de la pelota. Tenía que producirse lo que los comentaristas llaman “relevo”. El lateral izquierdo de Talca debía llegar a marcar al 9 de Valdivia.

“En ese cambio quedaba todo el arco libre y le pegué rápido”.

Debe haber sido una milésima de segundo en la que se abrió el horizonte para Valdivia y la pelota roja hizo ¡clank! en la malla metálica del adversario.

Así llegó el trofeo y un auto para cada uno de los del torreón, como les dicen a los hinchas de Deportes Valdivia.

Danilo, un año mayor, cuenta lo que pasó en el entretiempo. Sin entrenador que hablara golpeado, no les quedó otra que juramentarse entre ellos y salir a ganar.

“Ahí había que conservar la calma, no más. Nos concentramos más y entendimos el juego del equipo contrario”.

Como diría otro comentarista, los hermanos Ovando, que son de Lago Ranco y que estudian en la capital de la Región de Los Ríos, “leyeron el partido” y en el segundo tiempo neutralizaron varias de las jugadas preferidas de los de Talca.

Francisca, la polola de Vicencio, vive en Santiago y está en cuarto medio. Desde la gradería grabó en su celular el partido.

“Para mí, él es el mejor. En Lago Ranco no hay de estos autos. Van a tener que cuidarlos, porque allá se ensucian harto”.

“Nos concentramos más y entendimos el juego del equipo contrario”

Danilo, al mando de la defensa


Anterior HOME Siguiente