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Peatones valientes se subieron a la escalera de bomberos más larga del país

Alcanza 53 metros de altura, hasta un piso 21, y tiene capacidad para elevar a tres personas

S ubir a tres personas a un máximo de 53,2 metros de altura es la característica principal de la escalera mecánica más larga del Cuerpo de Bomberos de Santiago. La máquina, denominada M5, se instaló en Paseo Ahumada con Estado, para que los transeúntes que lo deseen y se atrevan aprecien cómo se ve Santiago desde arriba.

El carrobomba estará hasta principios de junio recorriendo distintos puntos del centro, como parte de la campaña de Bomberos, y sólo extenderá su escalera hasta los 30 metros. “Queremos que la gente vea y se entusiasme con la idea de ser socio. La colaboración va en beneficio de la comunidad”, explica el comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Mauricio Repetto.

La máquina con la escalera fue adquirida el año pasado, con un costo de 800 millones de pesos. Es de fabricación alemana y dentro de sus gracias está que sube un metro por segundo, cuenta con un ascensor para rescate y tiene dos controles de mando, uno ubicado en el extremo de la escalera, donde hay un canastillo, y otro en la base. La estructura está dividida en siete tramos de 12 metros cada una.

Estos dos comandos tienen características similares: un joystick que maneja el desplazamiento vertical, horizontal y la inclinación. Tiene una pantalla touch donde se puede ver la cantidad de personas que están en el canastillo, también los límites de desplazamiento de la escalera y la velocidad del viento que golpea la estructura.

En el canastillo hay un botón de pánico, por si es necesario frenar el desplazamiento de la máquina de forma brusca, debido a un accidente del voluntario que se encuentra en altura. En la base del canastillo hay un pedal que le da la señal a los motores para que comiencen a funcionar y así mover la escalera.

Elevarse hasta los 53,2 metros de altura demora cerca de dos minutos y todos quienes deseen vivir la experiencia lo hacen con un voluntario dentro del canastillo, que les explica el funcionamiento de la máquina y los trabajos que realizan con este material.

“Es asombroso poder subir. Este tipo de iniciativas son muy buenas, porque la gente se entusiasma y colabora. Nunca me había subido a una de estas y me encantó”, explica Alison Venegas, quien subió junto con su marido y su hija de ocho años.


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