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Lilian Tintori: "A mi marido lo han tratado de la forma más horrorosa e inhumana"

Esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López

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L ilian Tintori dice que entró a la política “de golpe, a trancazo, no pude ni pensarlo”. Es el último día de su visita a Chile. Lilian recorre el mundo pidiendo que liberen a su marido, Leopoldo López, que lleva un año y dos meses preso en una cárcel militar de Venezuela, luego de que el gobierno de Nicolás Maduro lo acusara de los delitos de “incendio de edificio público”, “daños a la propiedad pública”, “instigación a delinquir” y “delito de asociación para la delincuencia organizada”, debido a que López había sido uno de los principales líderes de las jornadas de protestas en Venezuela durante 2014.

Hasta el momento de la detención de Leopoldo López, Lilian era conocida por haber tenido un programa de televisión en el canal RCTV (estación que cerró Hugo Chávez en 2007) y ser una deportista eximia: fue campeona nacional de kitesurf (surf sosteniendo una especie de paracaídas) y ha corrido 12 maratones en sus 36 años.

-¿Hace cuántos años conociste a Leopoldo López?

-Lo conocí hace 12 años, cuando él era alcalde Chacao. Me lo presentó un amigo que asesinaron el año pasado de dos tiros en la cabeza, mientras subía un cerro junto a otro gran amigo nuestro.

-¿Los mataron para robarlos?

-No se sabe. Salieron un día para subir el cerro El Ávila en bicicleta y no volvieron. Al otro día los encontraron muertos, con dos disparos en la nuca. Así está Venezuela, imagínate que el año pasado las autoridades dieron como cifra oficial 25 mil muertos por violencia. Muere una persona cada 20 minutos por la violencia de las calles. Es un horror y a eso hay que sumarle la crisis de abastecimiento de alimentos, la ausencia de justicia, un sistema de salud que se cae a pedazos… Mi padre murió hace 8 años porque no pudieron atenderlo en un hospital, no había insumos.

-¿Cómo?

-Tuvo un accidente de tránsito y lo llevamos al hospital de Coche y no había insumos, no había gasas, hilo para coserlo y murió.

-Volvamos a tus inicios políticos.

-Yo no me considero una política, me considero hoy una activista de derechos humanos que no solo pide la liberación de su marido preso hace un año y medio, sino que de todos los presos políticos en Venezuela. He asumido este rol de golpe, no pude ni pensarlo porque, de un día para otro, Leopoldo entró en la clandestinidad y luego decidió entregarse; y, desde ese día, está preso, pero sus ideas y principios están libres.

-¿Estás esperanzada?

-Es que él representa un sentimiento de esperanza y fe para los venezolanos y en esta visita a Chile sentimos esa esperanza con todo el apoyo que recibimos, lo mismo nos pasó en Argentina, Perú, Colombia y estamos muy contentos, porque hace unos días la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se pronunció pidiendo públicamente la libertad de todos los presos políticos en Venezuela.

Dos por dos

-¿Cómo fue la detención de Leopoldo? Él se entregó a las autoridades.

-Hace un año y medio, Leopoldo planteó una salida constitucional y comenzaron una serie de protestas pacíficas a lo largo del territorio nacional, en donde pedían definir el mecanismo institucional para salir del desastre en que estamos sumidos los venezolanos. Las protestas duraron tres meses, nunca antes Venezuela había tenido movilizaciones tan largas. Pero a dos semanas de iniciadas las protestas a Leopoldo lo meten preso.

-¿La razón?

-El 12 de febrero mataron a tres personas. Como se dice en Venezuela, Maduro preparó la olla para culpar a Leopoldo. En ese momento Leopoldo sale a la clandestinidad por algunos días, pero el 18 de febrero decidió entregarse.

-¿Estuviste de acuerdo en que se entregara?

-Leopoldo consultó conmigo y su familia, y les escribió una carta a sus hijos explicándoles las razones. Tuvo tres motivos: la primera, que era inocente y lo iba a demostrar; la segunda, que no iba a dejar Venezuela; y la tercera, quería quitarle la máscara a Maduro y demostrarle al mundo que no era un demócrata y era un violador de los derechos humanos.

-¿Cómo fue su detención?

-Imagínate tú que lo llevó a la cárcel Diosdado Cabello, el presidente de la Asamblea Nacional, el mismo que allanó en dos oportunidades la casa, mientras Leopoldo estaba clandestino.

-¿El presidente del parlamento venezolano?

-Allanó nuestra casa dos veces, llegaba en la noche y se quedaba hasta las 6 de la mañana. Él quería convencerme de que nos fuéramos de Venezuela, me decía que tenía el avión listo, que lo que yo tenía que hacer era convencer a Leopoldo de irnos con nuestros hijos. Eran días de protesta y él decía que ellos no controlaban las calles y necesitaban la ayuda de Leopoldo para tranquilizar a la gente.

-¿No pensaste en que era mejor dejar Venezuela?

-Le dije que se olvidara porque Leopoldo se iba a entregar y rodeado de su gente, de su pueblo, vestido de blanco porque era un hombre de paz. Y así fue, el viernes hizo un llamado por Twitter y llegaron más de 650 mil personas vestidas de blanco y Leopoldo pronunció su último discurso, donde dijo que su lucha era por nuestros jóvenes, nuestros hijos, por la democracia y la no violencia.

-¿Fue violenta su detención?

-Lo rodearon cerca de 25 guardias vestidos de negro, con pasamontañas; no me dejaron ni darle un beso, lo esposaron y se lo llevaron.

-¿Nunca más le diste un beso?

-Desde ese día mi matrimonio ha sido entre rejas, su cuerpo está preso pero sus ideas, sus sentimientos, están libres en Venezuela y el mundo. Leopoldo no se va a doblegar, lo han tratado de la forma más horrorosa e inhumana, lo han torturado.

-¿Qué le han hecho en este año y dos meses?

-Le quitaron las visitas por seis meses y medio.

-¿Nunca más lo pudiste ver, tocar?

-Después volvieron las visitas, que son de jueves a domingo, pero muchas veces me dejan afuera con los niños llorando. No me dejan pasar. Nunca he podido entrar con amigos, el presidente Piñera fue a verlo y no lo dejaron entrar. Lo mismo pasó con José Antonio Viera-Gallo.

-Y cuando puedes entrar, ¿cómo son las visitas?

-Cuando logro entrar podemos estar en su celda, que es una celda de castigo, que la medí: es de dos metros por dos metros y cuarto.

-En Internet circula una imagen de su celda que difundió el gobierno.

-Esa ya no es su celda, él está en una celda de castigo y el coronel a cargo nos informó el otro día que esa iba a ser su celda definitiva.

-¿Cómo es tu relación con el coronel a cargo?

-Es el coronel Miranda, un hombre que no está preparado para ese cargo. A Leopoldo le tiran por la ventana excrementos y orina, le cortan el agua y la luz, para que no pueda bañarse. A las 3 de la mañana le prenden la alarma para despertarlo y le allanan la celda, le roban sus cosas. Es el coronel Miranda el que manda a hacer esas cosas.

-¿Cómo ha reaccionado tu esposo a todo esto?

-Una vez dijo que no podían allanarlo sin una orden judicial e impidió que entraran en la noche. Le abrieron la puerta con un soplete que tiraba una llama de más de un metro de largo, que podría haberlo quemado entero.

-¿Qué hace ante todo eso?

-Dejo constancia de las violaciones que ocurren en la fiscalía y luego voy a la Nunciatura Apostólica, para contar y registrar lo que está pasando, y a nivel internacional lo denuncio ante las Naciones Unidas.

-Has podido estar a solas con él, tener alguna intimidad.

-Sí he podido estar a solas con él, pero ese tema prefiero no contestárselo porque es muy personal.

-¿Y los niños cómo han visto todo esto?

-Difícil, preguntan si su papá se va a morir en la cárcel y no entienden por qué está preso si tanta gente lo quiere. Mi hijo pequeño aprendió a caminar en la cárcel, visitando a su papá.

-¿Qué haces en estas situaciones?

-Es difícil, no puedo decirles mucho, yo temo por la vida de Leopoldo López en la cárcel. No confío en las autoridades de mi país, no hay justicia, tenemos un estado terrorista que lo puede matar, así como mató a Rodolfo González, un activista que apareció ahorcado hace tres semanas en la cárcel y tenemos serias dudas de las razones de su muerte.

-¿Cómo es tu relación con Leopoldo estando en la cárcel?

-Bella, amo mi matrimonio, amo mi relación. Tengo mucho respeto y admiración por Leopoldo. Estamos pasando un momento difícil, pero todos los matrimonios tienen sus momentos difíciles, yo sé que lo vamos a superar.

-Y cómo lo has tomado, a nivel personal.

-Llevo un año y dos meses durmiendo sola, y eso no es vida, no es matrimonio, no es sano. No voy a descansar hasta lograr la libertad de Venezuela, de nuestros presos políticos, nuestros derechos humanos y nuestra querida democracia. Este momento va a pasar, yo sé que lo vamos a lograr.


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